Un poco sobre Carlos Monsiváis


Carlos Monsiváis, Foto de Milenio


¡Hey! ¡Soy yo, abajo del reloj! Hace tiempo que no te veía, he andado haciendo algo por aquí y algo por allá, ya sabes que soy de la idea de “a descansar al panteón” y no puedo estar sin hacer algo. Últimamente he notado que la Ciudad de México está recobrando su color habitual, se le ven llenas de sangre sus venas por tanto movimiento.


Discúlpame por citarte en el metro a esta hora, no pensé que hubiera tanta gente, de todas formas es más fácil movernos en la limusina naranja que en carro, el tráfico y el calor nos absorberían; además, La Raza es mi estación favorita, ha sido parte de mis rumbos desde antes que empezara a caminar, ¿nunca habías estado aquí? Es que tú te mueves en puro taxi, mejor agárrate bien y no dejes que te saquen. Cuánta razón tuvo Carlos Monsiváis al decir “¡Quién tuviera un cuerpo para la vida cotidiana y otro, más flexible y elástico, sólo para el Metro!” Así sería más fácil ganarle el lugar a esos chavos que piensan que su mochila también necesita asiento, no te preocupes, llegaremos a Miguel Ángel en un dos por tres y compraremos los libros que quieras.


¿Que quién es Carlos Monsiváis? Fue un gran cronista de la Ciudad de México, sus trabajos como periodista y escritor han sido muy reconocidos. Escribió muchísimo, estuvo interesado en la cultura popular y fue muy crítico, tenía una pluma cómica e irónica que le permitió escribir sobre el México contemporáneo de una manera única. Si quieres te cuento más sobre él en lo que llegamos.


Carlos Monsiváis Aceves (aunque no lo creas también los famosos tienen dos apellidos) nació en la Ciudad de México el 4 de mayo de 1938. Dicen por ahí que desde niño estuvo interesado en la literatura, en el cine y en las colecciones, esos gustos se convirtieron en facetas para toda su vida. Fue puma, pero no por irle al partido de fútbol, estudió en la Facultad de Economía y en la de Filosofía y Letras de la U.N.A.M., lo felino lo siguió acompañando pues amaba a los gatos y llegó a tener 17 en su casa. También estudió en el Seminario Teológico Presbiteriano de México y fue becario del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard, al igual que del Centro Mexicano de Escritores. En sí, toda su vida se la pasó leyendo, caminando y aprendiendo, parece ser que siguió la frase de Cervantes al pie de la letra, “el que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho”.


Fue un zurdo que leyó mucho a la conserva, en especial a Lucas Alamán, esto le permitió ser muy crítico en sus crónicas y trabajos historiográficos, en efecto, también se le puede considerar historiador, escribió muchas biografías y ensayos, contribuyó a la historia literaria y recopiló trabajos de cronistas del siglo XIX; además, sus crónicas son una fuente muy valiosa para estudiar el México contemporáneo. Otra cosa a destacar es que fue un gran crítico de poesía, le encantaba la poesía y sabía mucho de ella.


Él vivió en la Portales, pero anduvo aquí y allá, le gustaba pasear por las calles de la Roma, Insurgentes y Bucareli, en especial cuando iba acompañado de sus amigos José Emilio Pacheco y Sergio Pitol. Tuvo amistades muy destacadas en el ámbito literario como Elena Poniatowska, quien lo ha descrito como “un hombre bastante chismoso, con un gran sentido del humor y una ironía tremenda que veía la vida con ojos de gato burlón”, podríamos considerarlo muy crítico o criticón, siempre hacia juicios hacia todo y todos, quizá por eso se pensaba que era muy arisco, siempre se le podía ver serio, pero era muy agradable, gracioso y generoso. Rafael Barajas, caricaturista conocido como El Fisgón, recuerda a Monsiváis como un amigo muy divertido, con “un sentido del humor muy desorbitado y podía hacer chistes de todo porque era un hombre enterado e informado de lo que acontecía”


Como cronista, Monsiváis creó un género único, algunas personas lo vinculan con el movimiento del Nuevo periodismo de Tom Wolfe que combina el trabajo periodístico con el literario. En la actualidad todo cronista y periodista mexicano está influenciado por Monsiváis, algunas de sus obras como Días de guardar, Amor perdido, Escenas de pudor y liviandad y Entrada libre, se han vuelto fundamentales para aquella persona que quiera aprender a hacer crónicas con enfoque popular y sensibles a los cambios sociales. Sus trabajos lo llevaron a recibir distintos reconocimientos, entre los cuales destacan El Premio Nacional de Periodismo, en crónica (1977); el Premio Jorge Cuesta 1986; el Premio Manuel Buendía 1988; Premio Mazatlán de Literatura 1988 por Escenas de pudor y liviandad; Premio Xavier Villaurrutia 1995 por Los rituales del caos; la Orden Gabriela Mistral 2001 otorgada por el Gobierno de Chile; la Medalla al Mérito 2003 otorgada por la Universidad Veracruzana y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la rama de Literatura 2005.


Su faceta como coleccionista nos dejó un museo icónico en el centro de la CDMX, el Museo del Estanquillo, aquí se guardan y exponen las varias colecciones de Carlos Monsiváis que entre todos los objetos que la integran, se suman más de 20 mil piezas. En el acervo puedes encontrar fotografías de mitad del siglo XX hasta de los primeros años del siglo XXI, caricaturas de Carlos Alcalde, Jesús Olvera, Santiago de la Vega, Gabriel Vargas, Rius, Helguera, El Fisgón, Jis y Trino, postales, maquetas, miniaturas grabadas y talladas en hueso y documentos del siglo XIX.


Carlos Bonfil, escritor, crítico de cine y amigo de Monsiváis alguna vez mencionó que “el ver una película con el autor de Días de guardar era un disfrute enorme y a la vez penoso: Su erudición era avasalladora e intimidante, sus interrupciones incontables y el examen al que sometía a sus amigos a la vuelta de cada escena podía ser exasperante”. Desde muy joven Carlos Monsiváis amó el cine, fue un cinéfilo entusiasta y se encargó de rodearse de amigos que también amaran el cine para poder compartir comentarios y críticas de las películas que veían.


Ya estamos a una estación, será mejor que nos vayamos recorriendo para salir pronto. Si quieres leer algo de Monsiváis te recomiendo Días de Guardar, Los rituales del caos y Salvador Novo, que es una biografía; cualquiera de sus obras te gustará, eso sí, tienes que ser crítico al leerlo. Ya luego te cuento más sobre sus obras, ahorita podemos comprar alguna si te llamó la atención, también las puedes encontrar en Internet o en alguna biblioteca, ¿te animarás a leerlo?



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