Sólo era una niña

Actualizado: 17 mar 2021

En septiembre del 2017, al finalizar su presentación en la Ciudad de México, Patti Smith lanzó una consigna que elevó el ánimo de los presentes: “No necesitan un día de la independencia para ser libres; ¡siempre han sido libres!”. Si se pudiera definir con una palabra la vida y carrera de la cantautora estadounidense, sin duda sería “libertad”. Así lo plasma en su autobiografía Just Kids. Aunque el pretexto de la narración es abordar la relación que tuvo con el fotógrafo Robert Mapplethorpe, las siguientes líneas se concentrarán en la carrera de la autora de “Because the night”.


Tal como lo expresa Jorge Bondebrider, los relatos biográficos de músicos son un género propio de la segunda mitad del siglo XX; tan sólo un siglo antes, los músicos no ocupaban un papel importante dentro de las representaciones literarias de la vida; su aparición se limitaba a la recopilación de su correspondencia o diarios. Debido a que fue en las sociedades anglosajonas donde las biografías y autobiografías florecieron como género, fueron los músicos de rock de estas nacionalidades los que publicaron primero. Sin embargo, el mercado fue predominantemente masculino, e incluso las biografías de cantantes y compositoras eran escritas por hombres. De esta forma, la obra de Patti Smith es una representación diferente de la escena musical de las décadas de los sesentas y setentas, que ha estado conformada, predominantemente, por una narrativa masculina.




La autobiografía de Patti Smith inicia hablando de su infancia como parte de una familia de clase media en el sur de Nueva Jersey. La autora cuenta de qué forma los libros y el arte se convirtieron en una forma de aspirar a un futuro diferente. Incluso menciona que Jo, una de las protagonistas de Mujercitas, la había inspirado a escribir un libro algún día. Del mismo modo, los pintores y sus obras fueron un referente que alentó su vocación artística, aunque en la adolescencia aún no lograba definir a qué se refería con arte.


La obra recorre su entrada a la escena musical del rock, que en realidad no estuvo distanciada de la poesía: la primera vez que participó en una lectura de poesía no estuvo tan alejada del lanzamiento de su primer disco Horses (1975). A lo largo de su carrera no dejó de basarse en obras clásicas para escribir sus canciones. Las influencias de la autora no miden límites entre músicos, poetas, escritores y escritoras. Reconoce su admiración por Frida Kahlo, Gertrude Stein, entre otras artistas. Su autobiografía también es la de otras mujeres que un día soñaron con ser artistas, aun sin saber a qué se referían en específico; es la vida de aquellas que quisieron introducirse a la escena musical que las representaba, y aunque se vieron limitadas en un inicio, pudieron trascender.

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