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¿Cine vs. literatura? la odisea de la adaptación

Siempre me ha maravillado el lenguaje cinematográfico, el cual es una de las mejores formas de expresión artística con que dispone el ser humano para narrar historias y transmitir sensaciones. El cine tiene la capacidad de transportarte a otros mundos y épocas, deslumbrarte con composiciones visuales deliciosas, deleitarte con su diseño sonoro o música, y presentarte personajes entrañables, con los que podrías identificarte el resto de tu vida. Pero, sobre todo, tengo una fuerte inclinación por los filmes que tienen como fuente de inspiración algún libro, que abrazan directamente una historia pensada originalmente para el papel, con toda y la carga poética de la que es capaz la prosa de ficción.


Desde los primeros pasos del séptimo arte, la adaptación de obras literarias ha sido una práctica constante, estableciendo un fuerte vínculo entre las dos formas de expresión narrativa por excelencia: la cinematografía y la literatura. Esta relación ha generado un vasto repertorio de películas basadas en novelas, cuentos, colecciones de relatos o guiones teatrales —hasta el punto de que hoy en día existen más adaptaciones literarias que guiones originales—, las cuales no sólo han cautivado a audiencias de todo el mundo, sino que también han enriquecido el panorama cultural y artístico. En este artículo, exploraremos la dinámica entre las imágenes en movimiento y las palabras trazadas en tinta, analizando cómo han evolucionado las adaptaciones fílmicas a lo largo del tiempo y reflexionando sobre la enorme dificultad que implica realizarlas con éxito.

 

Me parece bien explorar primero esta mítica relación entre el cine y la literatura, que ha estado marcada por una dualidad en cuanto a su prestigio artístico. Históricamente, se ha tendido a considerar a la literatura como una forma de arte más elevada, dotada de una profundidad y complejidad que el cine no siempre puede igualar; tal vez por sus inicios humildes en las ferias locales, que solo buscaban vender entradas. Sin embargo, con el tiempo el cine dejó de ser visto simplemente como entretenimiento para las masas y comenzó a ser apreciado como una forma legítima de arte, capaz de transmitir fuertes emociones, ideas y reflexiones interesantes de manera visual. Este cambio no fue instantáneo, sino que fue el resultado de décadas de experimentación, innovación y exploración por parte de cineastas de todo el mundo.


A lo largo de los casi 130 años de vida que ha gozado el cine —desde diciembre de 1895, considerándose así un arte relativamente joven—, las adaptaciones cinematográficas han ocupado un puesto importante dentro del universo de las historias. Fueron pioneros como Georges Méliès y Arthur Marvin quienes realizaron algunas de las primeras adaptaciones de obras literarias, como "La Cenicienta" de los hermanos Grimm y "Sherlock Holmes" de Arthur Conan Doyle, respectivamente. Estas primeras adaptaciones, pese a no traducir por completo su material de origen, son admirables, y establecieron un precedente vital para futuras traslaciones de textos literarios al medio audiovisual. Y a medida que el cine avanzaba tecnológicamente, las adaptaciones se volvieron más sofisticadas, permitiendo una mayor fidelidad a las novelas originales y una exploración más profunda de los temas sembrados en las tramas. Esta evolución ha abarcado una amplia variedad de géneros, estilos, formatos y épocas literarias.

 

Ahora bien, querida lectora o lector, es necesario esclarecer que el acto de llevar a cabo —al menos profesionalmente — una adaptación de este tipo exige de ante mano contar con un extenso bagaje histórico, poético, fotográfico y de interpretación emocional, por no mencionar un apetito enorme de historias en todas sus diferentes presentaciones.

La adaptación implica la conversión de dos lenguajes artísticos distintos. Mientras que la literatura se vale principalmente de las palabras y su ritmo en conjunto para evocar imágenes o sensaciones mentales y explorar la psicología de los personajes, el cine utiliza una combinación de fotografías, sonido, actuación y montaje para narrar historias de manera visual. Debido a esta diferencia monumental, el cineasta que desea incursionarse en la odisea que representa la adaptación, debe realizar una lectura similar a la mayoría de los lectores que llegaron primero a la novela. Esto implica captar el espíritu de la narración original y lograr un resultado estético equiparable al propuesto por el autor a través de su “telepatía escrita”. 


Además, adaptar implica tomar decisiones complejas acerca de qué suprimir, qué cambiar y cómo abordar diferentes aspectos de la historia base, sin que pierda sentido en el film —y pueda ser disfrutada por aquellos que no han leído el libro, así como por los que se consideran fanáticos del mismo —, lo cual requiere una ardua labor de condensación por parte del director, puesto que el cine es más limitado en cuanto a páginas de guion, que no pueden superar las ciento ochenta en el mejor de los casos, y esto hablando producciones gigantescas.

 

Pasando al delicioso campo de los ejemplos, podría dedicar una tarde entera a platicar con copa en mano sobre todas las adaptaciones que se me vienen ahora a la mente, tanto de las buenas como de aquellas que provocan que los novelistas echen humo por las orejas. Lamentablemente tengo poco papel, así que solo mencionaré las que considero imperdibles para el buen cinéfilo o bibliófilo; esas que contra la regla máxima (de que la película nunca supera la profundidad del libro) encontraron el método adecuado, casi único e irrepetible, que les permitió superar en múltiples aspectos a sus historias originales, que de por sí ya eran buenísimas:


El Padrino (1972): dirigida por Francis Ford Coppola, es un ejemplo clásico de una adaptación cinematográfica que supera a la novela original, en esta ocasión del escritor Mario Puzo. La película se ha ganado un lugar destacado en la historia del cine y ha sido aclamada por la crítica y el público por igual. La trilogía de "El Padrino" centrada en la familia mafiosa Corleone, ha sido elogiada por su dirección, actuaciones, guion y cinematografía. Ganó tres premios de la Academia, incluidos los premios a la Mejor Película y al Mejor Actor para Marlon Brando por su icónica interpretación de Don Vito Corleone.


Macario (1960): dirigida por Roberto Gavaldón, es una adaptación cinematográfica aclamada de la novela de Bruno Traven. Ambientada en el México colonial, la película cuenta la historia de un indígena llamado Macario y su encuentro con la Muerte en la víspera del Día de Muertos. La película es elogiada por su dirección, actuaciones y su representación visualmente impresionante de la cultura mexicana. "Macario" fue nominada al premio de la Academia a la Mejor Película Extranjera y es altamente reconocida como un clásico del cine mexicano; una auténtica joya.


El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (2003): dirigida por Peter Jackson, es una adaptación magistral de la obra épica de J.R.R. Tolkien. La película concluye la trilogía con una narrativa emocionante, efectos visuales innovadores y actuaciones poderosas. Ganó un total de once premios de la Academia, incluyendo a Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Guion Adaptado (igualando el récord de premios Oscar ganados por Ben-Hur y Titanic). La película fue elogiada por su capacidad para capturar la grandeza y el espíritu de la obra original de Tolkien, convirtiéndose en un hito para la historia del cine fantástico.


Psicosis (1960): dirigida por el maestro Alfred Hitchcock, este un clásico del cine de suspenso y un ejemplo destacado de una adaptación exitosa que tomó una obra literaria casi desconocida, escrita por Robert Bloch. La película es aclamada por su atmósfera inquietante, su dirección magistral y la icónica actuación de Anthony Perkins como Norman Bates. "Psicosis" ha influido en innumerables películas de terror y sigue siendo una de las más influyentes en el género. Aunque no ganó premios de la Academia, se ha ganado un lugar en la historia del cine como una de las mejores películas de todos los tiempos. ¿Qué más puedo pedir? La escena de la ducha ya es legendaria.

 

Así pues, podemos afirmar que una buena adaptación cinematográfica captura y respeta la esencia de la obra original, al tiempo que ofrece una reinterpretación visualmente impactante. Para lograrlo, los cineastas deben mantener un equilibrio entre la fidelidad y la innovación narrativa.


Aunque tampoco hay que olvidar algo muy importante y real: existen libros relativamente mediocres que “ganan mucho” al ser llevados a la gran pantalla, gracias a la excelente visión del guionista y el director, capaces de tomar una historia sin mucha chispa y transformarla en algo admirable, en algo fresco capaz de asombrar a generaciones enteras e inspirar la creación de nuevos personajes, mundos y tramas. Por esto último, también es válido defender la autonomía artística del cine, es decir, que una película sea juzgada por sí misma y pueda olvidarse por completo de su obra de referencia.


Hay directores que tienen como objetivo adaptar novelas de prestigio para consolidarse a sí mismos como cineastas elevados o completos, debido a lo difícil que resultaría superar al material base (por algo hay tantas reinterpretaciones de Shakespeare). Pero a su vez, hay escritores que no se consideran a sí mismos realmente exitosos hasta que alguno de sus libros es llevado a la gran pantalla —pensamiento un tanto desalentador—, como si se tratara del escalón más alto al que puede aspirar un narrador de pluma.


En fin, que la literatura y el cine están destinados a coexistir, complementarse mutuamente, dialogar entre sí y entretejerse. Ambas buscan trascender, cautivar a sus públicos y generar una huella en la cultura universal. Así que dime, ¿prefieres cine o literatura? Yo las prefiero mezcladas.


Referencias:

Sánchez Noriega, José Luis. "Las adaptaciones literarias al cine: un debate permanente." Comunicar: Revista de comunicación y educación (2001).

The Writing Studio. "The Art of Adaptation." The Writing Studio, https://writingstudio.co.za/the-art-of-adaptation/

Sánchez, David. "Adaptaciones literarias: Ensayo introductorio." Cine O'culto, 12 de junio de 2018. https://cineoculto.com/2018/06/adaptaciones-literarias-ensayo-introductorio/ 

Wikipedia, la enciclopedia libre. "Adaptación literaria." Wikipedia, la enciclopedia libre, 19 de febrero de 2024. https://es.m.wikipedia.org/wiki/Adaptaci%C3%B3n_literaria.

IGN España. "Top 30: Grandes adaptaciones literarias llevadas al cine." IGN España, 27 de noviembre de 2019. https://es.ign.com/reportaje/125980/feature/top-30-grandes-adaptaciones-literarias-llevadas-al-cine.

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Considero que hay un libro que llegó a una de las primeras adaptaciones al cine mudo: “Nospheratu” de 1922, dando inicio a una larga lista de adaptaciones llamadas “Drácula” en sus diversos nombres.


O que decir aún más antiguo del cine primitivo las adaptaciones de los textos Bíblicos.


Saludos.

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