¿Por qué filosofar?


Si nos ponemos muy quisquillosos, por filosofía entendemos, con base a su etimología, como el amor a la sabiduría, pero la misma definición nos puede traer conflictos porque: ¿qué es la sabiduría? Las personas que se suelen denominar filósofos, o estudiantes de filosofía, suelen caer mal ya que son incómodos; el o la filósofa se hace preguntas raras, extrañas, sin sentido. Cuestionamientos que, vistos desde lejos, parecieran inútiles o que no aportan nada a la humanidad en una forma práctica.


Y puede que tengan razón. La filosofía, antes de ponernos técnicos, la podemos comprender como una búsqueda interior. Sí, si bien personajes como Martha Nussbaum nos bombardean con declaraciones como “[...] aporta herramientas de pensamiento crítico que ayudan a cuestionar la tradición y la autoridad. [...]1”; más que ir hacia más allá, hacia los otros, este saber milenario nos impulsa a conocernos a nosotros mismos, a entendernos y a intentar descubrir o comprender cuál es el sentido, si es que lo hay, de nosotros en el mundo.


Aristóteles, por su parte, en su libro Metafísica, asegura que todos los seres humanos deseamos conocer2; entender o intentar comprender nuestro entorno es algo humano, demasiado humano3 y lejos de lo que el imaginario presupone, esto nos ha permitido desarrollarnos como especie. Hay algo interesante en esta ecuación: esas preguntas extrañas han surgido siempre en momentos dispares, es decir, normalmente cuando se hacen no tienen una respuesta o utilidad, pero allanan el camino para repercutir en el mañana.


Pensemos en Mary Wollstonecraft que, a finales del siglo XVIII, planteaba ideas sobre el feminismo, aunque sus aportes impactaron años después. O como, en los albores del siglo XI, se comienza a filosofar sobre el metaverso y transhumanismo4, cuando probablemente sean elementos con los que el ser humano interactúe en algunas décadas más.


Quizá todo el mundo conozca la frase “Cogito ergo sum5”, y aunque esta está centrada en la duda metódica y demás, te invito a darle una vuelta a la tuerca y entender el arte de pensar de manera diferente. Adela Cortina, filósofa española experta en temas de ética, nos dice de la filosofía6 que “[...] se ocupa de las preguntas que nos constituyen como seres humanos. Si dejáramos de planteárnoslas, perderíamos nuestra humanidad”.


Y creo que aquí está la clave de todo. O al menos para mí. Sí, otros tantos pueden decir que la filosofía “nos hace críticos, creativos, cuidadosos”7 (Jordin Nomen), pero la filosofía nos lleva hacia una reflexión más trascendental, hacia el abrir [nuestros] horizontes mentales y morales8.


Lo divertido, poniéndonos casuales, de llevar la contraria, que es algo de lo que se le acusa a la filosofía, es criticar el famoso status quo. La reflexión filosófica siempre va conducida a poner en tela de juicio aquello que se da por establecido, a dudar de todo9, a cuestionarlo todo.


Estas ideas no se quedan solo en un papel, sino que contribuyen sí o sí a los problemas de la humanidad. Están desde los más complejos como los derechos humanos y el feminismo, hasta cosas quizá más irrelevantes como el alma o la inmortalidad. Todos los planteamientos, en menor o mayor medida, construyen no solo el conocimiento humano, sino que nos permiten vincularnos como humanidad.


Entonces, ¿por qué filosofar?


Porque necesitamos avanzar. Es vital evolucionar hacia una mejor comprensión de nosotros mismos, de manera individual, y también de forma colectiva. Tenemos que “madurar” como sociedad, y eso lo ha ocasionado, en gran medida, la filosofía. Tomemos de rápido ejemplo los derechos de las mujeres: pensadoras como Olympe de Gouges, que en 1971 redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana10, fueron la punta de lanza para que, cuestionando lo que ya la Revolución Francesa intentaba hacia los hombres un par de años antes, se comenzara a pensar en las mujeres como iguales.


Eso nos trajo la filosofía: puntos de inflexión en la historia. Planteamientos clave que nos permiten, años después de pensarse, disrumpir la sociedad. Los necesitamos, urgentemente. Por esto mismo es que considero clave que todas y todos nos atrevamos a filosofar. La Filosofía, así con mayúscula, no debe de ser un “arte” o una ciencia limitada a esa élite que se la pasó estudiando la historia de la filosofía en la Universidad por cuatro años. Sí, necesitamos claramente tener académicos y personas que hagan esto de forma profesional y seria (lo que se pueda con estos dos adjetivos), pero la filosofía es algo más: es una forma de vivir y de entender el mundo. Y eso nos aplica a todas y todos.


La intención de Filopop es la de ofrecer una mirada no técnica a este saber milenario que tanto bien nos ha y sigue haciendo, pero que por ser milenario y estar muchas veces limitado a libros en griego, alemán o latín, se queda rezagado en unos cuántos. Ojalá que este acercamiento te sea de tu agrado y que te permita, sobre todo, hacerte preguntas que disrumpan tu zona de confort, es decir, que tú y yo, por medio de estas líneas, filosofemos cuestionándolo todo.


Notas


[1] Mosquera, A. (s. f.). ¿Para qué sirve la filosofía? 10 citas que lo explican. Filosofía & Co. https://www.filco.es/para-que-sirve-la-filosofia-10-citas/


[2] Metafísica., I, 1, 980A 21.


[3] Del alemán Menschliches, Allzumenschliches, título de 1878 de Nietzsche. Con este texto el alemán comienza un camino de “despedazamiento” de los ideales del ser humano a través de la autoexploración y el análisis de su entorno.


[4] Piedra Alegría, J. (2017). TRANSHUMANISMO: UN DEBATE FILOSÓFICO. Revista PRAXIS, (75), 1-20. https://doi.org/10.15359/praxis.75.3


[5] Descartes, Rene. Diccionario de sabiduría. Editorial Aguilar. Madrid, 1963, p. 1636


[6] Mosquera, A. (s. f.). ¿Para qué sirve la filosofía? 10 citas que lo explican. Filosofía & Co. https://www.filco.es/para-que-sirve-la-filosofia-10-citas/


[7] Redacción. (s. f.). Los niños filósofos de hoy serán los ciudadanos críticos del mañana. Web del Maestro CMF. https://webdelmaestrocmf.com/portal/los-ninos-filosofos-de-hoy-seran-los-ciudadanos-criticos-del-manana/


[8] Remo Bodei // Bodei, R. (2006). La Chispa y el Fuego. Nueva Visión.


[9] El elemento central de la duda metódica popularizada por Descartes en 1637 es, precisamente, no dar nada por sentado.

[10] Gouges, O. (1791). Les droits de la femme . A la Reine. Gallica. https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9629179b.texteImage



Miguel Ángel G. Calderón
Responsable de Filosofía en la Red; analista en ciencias religiosas, enfermero, trunco en derecho, estudiante de filosofía y psicología organizacional, mtro. en psicología transpersonal. 

62 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo