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Monet en México: A seis meses de la exposición “Monet. Luces del impresionismo” en el MUNAL

Entre abril y agosto del año 2023 el Museo Nacional del Arte presentó una de sus exposiciones más importantes hasta la fecha. Titulada “Monet. Luces del impresionismo” la exposición presentaba tres obras del importante artista francés Claude Monet, reconocido pintor cuyo trabajo es de los más célebres de la pintura impresionista en Europa. La exposición fue muy significativa para el ámbito artístico y cultural del país, por lo que en este espacio describiremos la importancia de dicho pintor y cómo se vivió la experiencia en la exhibición que lleva su nombre.

 

El valor de la obra de Monet

A pesar de que las pinturas pueden disfrutarse sin la necesidad de mucho contexto, la experiencia se enriquece al tener presente la importancia del pintor y los elementos principales de su estilo. Claude Monet nació en 1840 en París, Francia. Dedicó su vida a la pintura y es uno de los artistas más reconocidos del impresionismo, un movimiento artístico que comenzó a desarrollarse en París en la década de 1860 y que continuó hasta comienzos del siglo veinte. De hecho, la importancia de este pintor es tal, que el término “Impresionismo” se deriva de una crítica negativa a su pintura Impression: Sunrise en la que, de forma peyorativa, se refirieron a esa y otras obras del estilo como impresionistas.[1] Entre los principales temas de su pintura estaba el paisaje, su propuesta se enfocaba en el estudio de la luz y el color, y acentuaba estos elementos con gran intensidad.


            Las pinturas impresionistas se caracterizan principalmente por la técnica empleada en ellas, en la que el contorno de las figuras y objetos se desdibuja para enfatizar en la luz, los colores y los trazos gruesos, de modo que visualmente parece no haber un dibujo que delimite las formas, y, con ello, se da la sensación de cierto movimiento. Además, al contrario de otros artistas en distintos estilos de pintura, los impresionistas se caracterizaban por pintar al aire libre, y al ser el paisaje uno de los temas principales, era común que muchos de ellos hicieran sus pinturas en el campo. 


El estilo de su técnica no es accidental, el propósito del arte impresionista no fue plasmar con absoluta fidelidad el paisaje, no buscaron hacer pinturas con un realismo impecable, quien buscase eso podía recurrir a la fotografía, cuyo auge comenzaba a competir con la pintura. En realidad, la propuesta del impresionismo era plasmar lo efímero del momento, los cambios de la luz, la variedad de colores, pero no del modo en el que lo haría una fotografía. Por ello, la pintura de Monet enfatizaba la esencia del objeto pintado presentándolo de forma abstracta, no como una réplica exacta de la cosa misma.[2] 


 Una de las series de pinturas más conocida del artista es la de Nenúfares. Siendo un pintor establecido, Monet compró una propiedad con estanques en los que se encontraban este tipo de plantas, e inspirado por ellas, dedicó la última parte de su vida a pintarlas, haciendo alrededor de 250 cuadros. Además de los elementos de la luz y los colores, las pinturas de nenúfares se caracterizan por los encuadres y puntos de vista que el autor decidía plasmar, el arte impresionista destacaba la mirada con ángulos y perspectivas novedosas. Una de ellas se encontraba en la exposición del Museo Nacional del Arte.

 



La exhibición “Monet. Luces del impresionismo” en el Museo Nacional de Arte: Vivencia e importancia

El museo presentó tres pinturas de Monet, y de acuerdo con la descripción en su página web, dos de ellas se exhibieron en México por primera vez. La posible protagonista fue “Nenúfares” de 1908, parte del Museo de Arte de Dallas. Esta pintura pertenece a la importante serie del pintor descrita anteriormente, y al ser una de las más famosas, su presencia cautivó y atrajo la atención de la mayoría de las personas. Además, esta obra es la que se muestra en el promocional de la exhibición. Así mismo pudimos observar “Paisaje en Por Villez” de 1883, pintura que forma parte de la colección del Museo Soumaya de la Fundación Carlos Slim; y “Valle Buona, cerca de Bordighera” de 1884, parte del Museo de Arte de Dallas.


Las pinturas del impresionista francés estaban acompañadas por otras obras que complementaban la exhibición, entre las que se encontraban cuadros de artistas mexicanos como Mateo Herrera, Joaquín Clausell, Armando García Núñez y Francisco Romano Guillemín; todas ellas parte de la colección del Museo Nacional del Arte.


Los primeros días de la exposición la fila para ingresar al museo era bastante extensa, muchas personas estaban entusiasmadas de poder observar en primera persona obras de tan destacado artista, de modo que variaba el tiempo de espera. Aun así, las personas aguardaban con paciencia el avance de la fila, y con el paso de las semanas, el tiempo de espera reducía.


Nosotros acudimos el viernes 5 de mayo de 2023, y aunque la fila era un poco larga, avanzó con rapidez. El costo de la entrada general era de 85 pesos, a excepción de los domingos donde la entrada era libre, pero presentando nuestra credencial de estudiante vigente pudimos entrar gratuitamente.


El acceso no fue complicado. Después de pagar tu entrada y, si así lo deseabas, el derecho a tomar fotografías, podías pasar sin ningún impedimento, como en un día normal en dicho museo. En el caso de esta exposición no hubo visitas guiadas debido a la gran afluencia de personas, pero en la página oficial del museo se encontraba una guía breve y didáctica que ayudaba para identificar algunos rasgos característicos de la pintura impresionista.


Podías llevar la guía impresa, y al hacerlo, llevar a cabo la actividad sugerida por el museo, la cual consistía en ubicar los fragmentos de las pinturas explicadas en las obras originales en la sala. Una vez que hubieras terminado de ver la exposición podías continuar en el museo y entrar a las otras salas sin ningún costo adicional.


Lo más interesante de la exposición, además de la oportunidad de tener frente a ti obras de arte tan importantes y representativas, fue ver la cantidad de personas interesadas en ellas. La atracción y el gusto por la pintura impresionista no es un fenómeno nuevo, es uno de los movimientos artísticos más queridos, y Monet uno de los pintores más conocidos y aclamados. Muchas de las obras de este artista están repartidas a lo largo del mundo, algunas de las más importantes se conservan en su natal Francia, por lo que esta exposición ha brindado una posibilidad que para algunos de nosotros parecía lejana: tener acceso a obras de esta magnitud sin la necesidad de viajar a otro país para lograrlo, sin que la falta de posibilidades adquisitivas sea un impedimento.


Dado que la obra de Monet es muy extensa y variada (tan sólo de la serie “Nenúfares” se estiman al menos doscientas pinturas) podría parecer poco el que únicamente hubiera tres pinturas del artista, pero considerando lo complejo que puede ser el acceso al arte y la cultura en México, ha sido un paso considerable.


Podríamos pensar que al ver el buen recibimiento que tuvo la exposición eventualmente se haga un esfuerzo por continuar haciendo exhibiciones así en la medida de las posibilidades. Mientras tanto, se agradece la experiencia de haber formado parte de este evento cultural y artístico, conociendo no solo el trabajo de Claude Monet, sino de muchos pintores mexicanos cuya obra es igual de hermosa y deleitante.

 

Referencias:

Schneider Adams, Laura, “Nineteenth-Century Impressionism” en A history of western art. Fourth Edition, McGraw-Hill: New York, 2005

 

 

Notas
[1] Schneider Adams, Laura, “Nineteenth-Century Impressionism” en A history of western art. Fourth Edition, (McGraw-Hill: New York, 2005), p. 440
[2] Ibid., p. 442
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