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La música como lenguaje de resistencia. Ecos sonoros de la memoria del EZLN


Para conectar con una gran diversidad de simpatizantes, así como mantener, enriquecer y amplificar la memoria del espíritu combativo del EZLN se llevó a cabo un festival musical en el que confluyeron tres importantes aniversarios: los 40 años de la fundación del EZLN, los 30 años de la guerra contra el olvido y los 20 años de la fundación de los Caracoles Zapatistas. Con el propósito de acercar la propuesta sonoro-cultural y enlazar con el ejemplo concreto que ha sido el proyecto del EZLN de imaginar la posibilidad de otros mundos, entrevisté a dos integrantes (Xavie Gálvez y al artista LET) de la Red Universitaria Anticapitalista (RUA) -uno de los tantos colectivos que convocaron al festival- con la finalidad de conocer un poco más de las experiencias colectivas que acompañan al movimiento.

 

Entrevista

 

Francisco: ¿De qué manera se acercaron al movimiento zapatista y, sobre todo, a este evento musical?

-       Xavie Gálvez: Yo estudié antropología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y ahí fue que me integré a la RUA, que es la red universitaria anticapitalista. El festival surge como una iniciativa desde la RUA para conmemorar los aniversarios del EZLN y así es que me incorporo a la organización. Con respecto al cómo me acerqué al movimiento zapatista, creo que la primera vez que escuché hablar del zapatismo fue como a los 16-17 años, pero no sería hasta que entré a la facultad, en el 2017, cuando surge la red para acompañar el proceso de Marichuy. Es en ese momento, a partir del acompañamiento, que también me empiezo a acercar al movimiento zapatista, fue algo que surgió a partir de mi Incorporación a la red.

Francisco: ¿Cómo creen que la música sirva de puente para conectar con las personas?

-       LET: Yo creo que la a lo largo de la historia de la música siempre ha estado presente como un lenguaje entre individuos, sin importar de dónde vengas o como pienses. Lo que le veo tan poderoso a la música o este tipo de eventos y festivales es que reúnen a mucha gente. Y es que un mensaje tan completo como lo puede ser la situación de emergencia en la que estamos, todo este problema con el capitalismo, y cosas tan complejas de desmenuzar, me parece que es a través de una canción que se puede conectar con la simpleza de decir las cosas y de que el receptor lo entienda. Considero que el arte, no sólo la música, siempre ha ido de la mano con la resistencia y eso es lo valioso que le veo con respecto a los festivales.

Francisco: ¿Cuál es su perspectiva en torno a la relevancia del festival teniendo en cuenta el contexto político tan álgido por el que atravesamos?

-       Xavie Gálvez: Muchas cosas, pero primero, con la pregunta que habías hecho antes. Me parece importante mencionar que algo de lo que rescato de la música es que hacer música siempre invita a que otras personas hagan también, en el momento en el que está surgiendo ese arte, entonces no sólo es reunirnos a escuchar, sino reunirnos, a bailar, a platicar, a decir y nombrar. Eso me parece muy importante: que el arte en general provoca más movimiento. Y de la relevancia del festival. Actualmente lo primero que me viene a la mente son las notas que salieron en los medios en respuesta a los últimos comunicados del EZLN, pues afirmaban que los zapatistas ya se habían retirado de su territorio y creo que eso sería algo importante que destacar porque no se han retirado de su territorio. Lo que anunciaron fue una reorganización y todavía estamos a la espera de saber de qué va esa reorganización. Por otra parte, mostrar que el apoyo al zapatismo sigue estando vigente y que ese apoyo también se adapta a través de los años. Por ejemplo, nos decían que los músicos y artistas que van a participar en el festival no son los mismos que siempre han estado colaborando pues ya hay nuevas voces que se han sumado a las que han permanecido. Por lo que esa base que se ha ido construyendo a lo largo de 40 años sigue presente y a su vez se transforma.

-       LET: Pues yo creo que ese hartazgo -político- sigue vigente hoy en día y es algo muy visible, muy tangible. Aunque no hago una referencia directa al EZLN en mi música soy simpatizante y me hace mucho sentido su manera de vida y lo que podemos aprender de ellos. Además, teniendo en cuenta los intentos de desprestigio al movimiento a lo largo de los años es importante señalar que en las notas que se publican con respecto a los zapatistas no suelen tener idea de lo que hablan. Por ello yo noto más claridad en los comunicados que provienen del movimiento, pues hasta existe esta alegre rebeldía, de alguna manera te sacan una sonrisa ante tanta desinformación.

Francisco: ¿Qué experiencias de aprendizaje creen que podamos extraer de los zapatistas en cuanto a la forma en que se puede combatir la desinformación y las campañas de desprestigio?

-       Xavie Gálvez: Pienso que es algo que ya mencionamos con el sentido del humor al no permitir que los intentos de desinformación y desprestigio nos desalienten y quizás el utilizar a nuestro favor el posicionamiento que se le da al tema en los medios al no dejar de nombrar lo que realmente está pasando.

-       LET: Me parece que el tenerlo claro es lo que hace que de ahí no te muevas. Me gustó mucho el comunicado que menciona a Dení porque conlleva un mensaje fuerte y difícil pero que a su vez es sanador, pues tienen la claridad de que se está trabajando a futuro para que en 120 años esta persona sea libre. Esa postura es muy firme e inamovible.

Francisco: ¿Pensarían que es importante para un artista el asumir y exteriorizar una postura política como la del EZLN? Y ¿cuáles creen que serían los beneficios de formar una comunidad activamente política tanto en el medio artístico, como en el académico y en otros ámbitos sociales?

-       LET: Dada la urgencia de nuestro contexto político actual yo creo que es importante establecer tus posturas políticas independientemente de si eres artista o no, una cosa no quita la otra, pero hablando del arte, me parece que es relevante en tanto la música pueda decir algo al respecto. Los puentes que se generan entre simpatizantes y personas no politizadas pueden ir tejiendo redes de apoyo muy importantes. Y sobre los beneficios de la colectividad es que funcionan y lo vemos con el zapatismo. En el mundo de la música he comprobado que existen modelos explotadores y verticales que provienen del capitalismo. Por lo que el beneficio que le veo a hacer una comunidad o colectividad desde el arte es que se puede recuperar la autonomía. La música siempre ha acompañado este tipo de eventos y eso permite que diversas generaciones puedan participar colectivamente de un mismo evento a pesar de que seamos diferentes coincidimos en una misma causa.

-       Xavie Gálvez: Pienso en el uso del micrófono pues tiene una potencia muy particular, sobre todo de aquellos que tienen el acceso o el uso de un micrófono o una plataforma pues a partir de ello pueden hacer un resonar como lo hacen los zapatistas con los caracoles. Lo visualizo en 2 dimensiones: una por el impacto que tiene formar este tipo de colectividades y que se puede ver en objetivos concretos como lo es el recaudar dinero para enviar a las comunidades y posicionar el tema; por otra parte, pensando más allá de lo concreto, el organizar el festival ya implica la creación de redes y contactos y hace que la gente se reúna y conozca, así las redes se pueden usar en otro momento para otro tipo de necesidades. Creo que eso es algo que pasa mucho con las iniciativas que surgen desde el zapatismo, por ejemplo, con la Travesía Por La Vida nos contaban varios colectivos que recibieron a los compas zapatistas y del CNI en Europa que la iniciativa de recibir a los compañeros respondía a una necesidad inmediata de recibirles, les permitió volverse a encontrar y establecer lazos de ayuda que en otro momento podían ocupar para resolver otro tipo de necesidades. En este caso creo que el festival funciona igual al empezar a crear organizaciones tipo caracol en otros contextos. Entre más hagamos estos eventos es que ya no los vemos como algo lejano y ajeno como lo pueden ser festivales grandes de música como el Corona Capital o el Vive Latino, en el aprender a hacer estos eventos recuperamos una capacidad política a través del arte.

Francisco: ¿En dónde o en qué momento se dieron cuenta que otros mundos eran posibles?

-       Xavie Gálvez: Creo que en el primer encuentro de mujeres que luchan en el 2018. Me pareció impresionante ver como las compañeras se organizaron para recibir a tantas mujeres en el caracol de Morelia y eso me llevó a pensar en la capacidad que tienen como organización y colectividad pues fue impresionante ver como desde la autogestión y la autonomía se podía recibir a tantas mujeres en un espacio así y eso fue muy impactante. Creo que ahí fue un momento en donde lo vi, fui testigo y me cuestioné que si las compañeras son capaces de hacer eso entonces qué podemos hacer nosotras también, pensando en espacios que tenemos al alcance como las Islas de Ciudad Universitaria. Además, recuerdo el acto que las compañeras tuvieron con nosotras al prender un montón de velitas y decirnos que ahí estaba nuestra lucecita para cuando la necesitáramos. Por lo que el organizar eventos es una forma de retribuir y decirles que aquí también tienen su lucecita como la que nos dieron y que aquí está la resonancia de su caracol.

-       LET: Yo tuve la oportunidad de ir al caracol de Morelia, lo tenía que ver con mis propios ojos y se llega a repetir lo que dice Xavie. Me llamó mucho la atención por todo el tema organizativo-colectivo, ver como funciona su economía, el CompArte que es un festival de arte. Todo eso me dejó en claro que sí es posible, que sí se puede y que está respaldado por datos duros como el hecho de que nunca haya habido algún feminicidio. El verlo con mis propios ojos me hizo convencerme.

 


Sobre el festival

 

En el contexto sociopolítico mexicano actual se está haciendo cada vez más evidente un problema de escisión social en cuanto a las formas de manifestarse de los grupos que se oponen al aparato estatal, consecuencia de una aparente mayor apertura al diálogo y confianza en las instituciones que sólo ha terminado por exponer un doble diálogo: uno que pretende calmar las preocupaciones sociales y otro que castiga y caricaturiza a los movimientos para restarles seriedad.


No es de extrañar encontrar que las protestas que se materializan por medio de intervenciones artísticas se tilden de violentas o de carentes de sentido en diversos momentos de la llamada historia nacional. El mismo EZLN ha sido objeto de este tipo de prácticas.


Por medio de las exageraciones y malinterpretaciones se volvió inevitable que en el ámbito público se comenzara a generar una discusión que polarizaba a simpatizantes y detractores sobre el actuar de los zapatistas. Tales opiniones sirvieron de antecedente para contrastar los esfuerzos de colectivos y organizaciones para que, de nuevo, en un momento álgido de la política nacional, se llevara a cabo el festejo de los tres aniversarios del EZLN en el que la reconfiguración de la lucha arropa la defensa a la violencia a diversas comunidades y grupos como: LGBTQ+, la resistencia Trans, la lucha contra el patriarcado, la autonomía de las comunidades indígenas, la oposición al colonialismo y capitalismo, etc.


La musicalización de la conmemoración de las distintas luchas que ha atravesado el EZLN nos permitió un acercamiento sonoro a la resistencia contracultural como el movimiento social que han conformado a lo largo de su historia y que, en los tiempos actuales, políticamente álgidos, nos recuerda la relevancia de la organización comunitaria ante los violentos embates del brazo militar, policial y represor del Estado.


Al entrar al Deportivo Villa Coapa del Sindicato Mexicano de Electricistas los asistentes se encontraban de muy buen ánimo y la música ya comenzaba a resonar. A pesar del calor el público ya comenzaba a reunirse, mientras unos cuantos se resguardaban en la sombra. El escenario se convertía en un espacio que mostraba la trascendencia generacional del EZLN tanto por los músicos que participaron como por las personas que estaban atentas, pues había desde niños hasta adultos mayores.


Los ecos del pasado resonaron en la memoria de los aniversarios del EZLN y en las posturas que han asumido a través de acciones de oposición epistémicas, emocionales, pedagógicas y artísticas. La alegría se convirtió en un acto de colectividad y entre cada pieza musical los artistas nos recordaban el valor del resguardo de la memoria sonora como parte fundamental de la celebración de la libertad y del acto de apoyarse. Leiden señalaba la importancia de esto al compartir su experiencia con las sesiones de creación colectiva y decía: “Creo que la canción tiene muchas bondades, pero una de ellas es la bondad de comunicar, de ser testimonio de lo que pasa, de lo que sucede y lo que pasó”.  


Una de las grandes bondades del festival fue la libertad con la que los artistas compartían sus experiencias, sentimientos, puntos de vista, opiniones y palabras de apoyo. A lo que se le sumaba la participación de personajes como Araceli Osorio, activista que ha luchado por la reparación y apoyo a las víctimas de feminicidios, al pronunciarse contra la violencia de género. Distintas luchas confluían en un mismo espacio y las palabras provenientes de artistas y colectivos se hermanaban bajo la reflexión a la que, desde la creatividad y la imaginación, ha invitado el EZLN con la posibilidad de crear otros mundos.


El festival fue una extensión de los puentes emancipatorios que han ido construyendo y concretándose por medio del cuestionamiento a las aparentes certezas que nos mantienen inmóviles ante las injusticias que devienen de los procesos coloniales de los que somos objeto. En la música encontramos la posibilidad de otros mundos, de descubrir un arte que no toma órdenes y que las revoluciones culturales están a nuestro alcance.


El reconocer que del ejercicio de la creatividad y la expresión se está siendo libre es parte del legado de las dinámicas de la acción colectiva zapatista que nos recuerdan lo significativo que es celebrar la autodeterminación en el contexto político de negación de las violencias que atraviesan distintos sectores sociales y la imposición de un discurso que sanciona toda manifestación que va en contra del cuestionamiento del orden hegemónico. Sin duda el festival cumplió su objetivo al conjuntar diferentes luchas bajo una sola memoria: la de resistencia.

 

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