10 preguntas a: Kev Cuev



¿Qué son las ciudades sino esos rincones compuestos por más rincones donde se esconden el caos, en apariencia pacífico, y la soledad acompañada? Nuestras pintorescas vidas urbanas surgieron del desorden, y como buenos hijos que somos buscamos que prevalezca tan bello trabajo de nuestros creadores, como dice nuestro invitado de hoy, “si esta es la ciudad que tenemos, tal vez así la podemos habitar sin que por ello sea indigno habitarla. El desastre tiene potencial”. Hola ¿qué tal? Yo soy Beatriz Alvarado y me da mucho gusto presentarles la entrevista de este mes, que, como saben, es un número dedicado a la Ciudad de México. En esta ocasión le realizaremos diez preguntas a Kevin Cuevas, arquitecto e ilustrador mexicano, cuyo proyecto Apocalipsis, por favor, tiene como tema central la estética del espacio urbano.


Beatriz: Bienvenido, Kevin. Gracias por aceptar nuestra invitación, ¿cómo te encuentras el día de hoy?


Kevin: Hola, un gusto estar con ustedes, gracias por la invitación. Como ya dijeron, soy Kevin Cuevas, algunos me conocen como Kev Cuev. En la ilustración siempre he estado muy influenciado por los temas urbanos, por la estética del espacio urbano y también un poco por la ciencia ficción, de ahí viene este concepto apocalíptico que me gusta relacionar con las ciudades y con el desastre, por supuesto.


Beatriz: ¿Qué te parece si comenzamos con nuestras diez preguntas de hoy?


Kevin: Sí, claro que sí.


Beatriz: ¿Qué te llevó a interesarte por la ilustración?


Kevin: Hay que empezar por contarles que yo estudié arquitectura y bueno, siempre había dibujado, pero estudiando arquitectura empecé a dibujar mucho más. En algún punto empecé a entender el dibujo más que un medio de representación de cosas, como una herramienta para pensar, reflexionar o a veces apropiarte de muchas cosas que yo veía en la ciudad o en la arquitectura. La ciudad siempre guarda muchos mensajes, nosotros imprimimos símbolos en la arquitectura que habitamos y leer eso es difícil; la ciudad también es, por lo tanto, un objeto de lectura que se puede leer, y a través del dibujo se puede descubrir este tipo de cosas.

Cuando dibujas estás leyendo un espacio de forma diferente, no es lo mismo que tomarle una foto o solo verlo, encontré con la ilustración una manera de mostrar cómo era mi habitar en la ciudad y una forma de mostrar qué cosas pensaba sobre estos lugares que habitaba, por eso adopté a la gráfica como mi medio para expresarme y ya también como mi trabajo.


Beatriz: ¿Para realizar tus ilustraciones te inspiras en algún libro, alguna historia o película? ¿Qué te inspira a crear?


Kevin: Antes que nada el habitar la ciudad, habitar los espacios, recorrerlos, perderte, observar muchísimo y por supuesto todo el bagaje, la cultura, no sé cómo llamarle, que traes encima, te hace ver las cosas de cierta forma. A mí me gusta mucho la ciencia ficción porque cuando descubrí la ciencia ficción entendí que las cosas se podían hacer de otro modo, este género muchas veces te hace ponerte, y te convierte, en un extranjero en tu propio contexto; es como si te extrajeran del mundo en el que habitas y te volvieran a poner, pero con unos lentes con los que ya no reconoces ese contexto en el que siempre estuviste, entonces empiezan a llamarte la atención cosas que veías como cotidianas. Es un poco también preguntarte, más allá del porqué de las cosas, un “¿qué pasaría si?” o “¿por qué no hacemos esto?”. Y bueno, me gusta leer ciencia ficción, también ver películas de ciencia ficción y creo que en lo que dibujo está siempre muy presente eso.


Beatriz: ¿Nos podrías contar un poco sobre tu proyecto Tramas urbanas? Y decirnos ¿por qué decidiste tomar paisajes urbanos como protagonistas de tus ilustraciones?


Kevin: Pues las tramas urbanas son un tipo de ilustración que viene de un dibujo técnico arquitectónico que se llama Isométrico, en el que puedes ver tres caras de un volumen. Es una visión imposible, no se podría ver en la realidad; tiene líneas perpendiculares, paralelas, siempre en un ángulo de 45 o 75, puede cambiar, a veces yo lo cambio. Y bueno, lo que quería eran dos cosas, primero, destruir este dibujo técnico, volverlo algo más expresivo, algo que sirviera también para imaginar otras cosas y, por supuesto, mostrar una ciudad desde este punto en el que pudieras ver desde arriba, como si fueras un dron o un pájaro, pero que desde esa escala y esa visión pudieras observar la vida de esa ciudad, o ciertas tipologías de esa ciudad, funciona para imaginar estas ciudades-concepto y al mismo tiempo forman como una textura, de pronto está tan recargado el dibujo que parece una trama y las ciudades también son eso, una red, una telaraña, son líneas, son vidas, son muchísimas cosas que chocan de pronto, a veces van paralelas y empiezan a tejer un manto gigantesco que empieza a absorber el territorio. Es un poco para pensar en eso y también para tratar de imaginar estas ciudades fantásticas, no les llamaría utópicas, bueno, tal vez sí porque la utopía a veces termina siendo un poco más terrorífica que la misma distopia, y de estas imágenes de las tramas urbanas me han dicho muchas veces que sí, está ahí el caos, pero transmiten cierta tranquilidad, eso me lo han dicho tres veces al menos y me llama la atención, es una retroalimentación muy interesante porque no estoy seguro de pensar en eso cuando lo dibujo. Y cuando lo pienso, pues sí tienen razón, quizá es por las líneas que son todas rectas, lo de la calma realmente no sé bien a qué se refieren con la calma. Pero así es la ciudad.


Beatriz: Tal vez tiene que ver con nuestra búsqueda de la perfección.


Kevin: Ajá. Pero a mí me pareció algo terrorífico, es esta ciudad que se come todo y lo absorbe de pronto, no tienen salida. Me llamó la atención que alguien lo viera como algo tranquilo, por eso la utopía de algunos también puede ser la pesadilla de otros.




Beatriz: ¿Qué es Apocalipsis, por favor?


Kevin: Ya llegamos a ese punto tenebroso. Apocalipsis comenzó como un proyecto que tenía en arquitectura, trataba de hacer ver a la ciudad desde su desastre, desde su desorden, su caos, pero tratando de buscar cosas que pudieras potenciar como algo positivo, y tal vez no tanto tratar de luchar contra estas características, sino darte cuenta de que también podían ser algo que podías utilizar para que la ciudad funcionara mejor y dejar el desgaste de estar tratando de evitarlo.

Y bueno, después de eso se volvió este proyecto gráfico que trata de explorar la ciudad en busca de lo que yo llamo “revelaciones”, que son estos mensajes ocultos a veces no tan ocultos, cosas que tomas por cotidiano porque lo ves diario en la ciudad y a través del dibujo tratar de encontrarlo, de reencontrarlo, de voltear a verlo y un poco estudiarlo, pensar ¿qué es lo que hace ahí?, ¿qué podemos hacer con esto? Y se llama Apocalipsis justo por el aspecto de la revelación. Es un juego también, es un concepto que busca provocar, porque obviamente tenemos una connotación de apocalipsis bastante negativa, como de la hecatombe que pone fin, el fin de los tiempos, pero realmente ese no es el significado; si buscamos incluso la raíz etimológica de la palabra, tiene que ver más con algo que estaba oculto, simplemente es algo que estaba oculto y que de pronto aparece, se revela.


Había una analogía muy poco graciosa, porque etimológicamente tiene el mismo origen que la palabra eucalipto, se preguntarán ¿qué tiene que ver apocalipsis con eucalipto? Resulta que el eucalipto tiene una semillita que seguramente hemos visto tirada en la calle, tiene como picos, la cosa es que esta bolita cuando está en el árbol y florece, de pronto se convierte en algo muy bonito después de ser una cosa horrible, en algún momento se revela. Más o menos por ahí es en lo que se parecen las palabras, en su origen. Y eso es lo que me gusta, porque la ciudad, si de pronto encuentras cosas que tú ves como algo muy malo, como algo que no te gusta, porque igual tenemos conceptos de lo que es bello y lo que no que a veces tenemos heredados de otras cosas, pero se trata de ir por ahí buscando cosas que se revelan en la ciudad, ese es el apocalipsis. Es Apocalipsis, por favor porque está pidiendo a la gente esas preguntas y pocas respuestas, y como es una exploración, está pidiendo apocalipsis, está pidiendo una respuesta. Y eso es Apocalipsis, por favor.



Beatriz: ¿Cuál de todos tus trabajos es tu favorito?

Kevin: Esas preguntas siempre son muy difíciles

(risas). A mí me encanta dibujar torres, creo que Materiotorre es de mis favoritas y tengo otras. También los trabajos de cómic me gustan mucho, no sé si has visto el del humanito que saca algo de su bolsa y empieza a crecer hasta que tapa a todos, ese me gusta mucho, y es muy sencillo,

también por eso me gusta, pienso que puede tener muchas interpretaciones, y las cosas que se pueden leer de muchas formas me gustan más.

Recientemente hice un tríptico basado en los trípticos que dibujaba el Bosco, quedé muy feliz con el resultado, lo imprimimos en risografía entonces queda un poco fosforescente. Y bueno, yo soy fan del Bosco y siempre quise hacer algo en honor a su trabajo, pero algo que pudiera ser

también mío o contemporáneo con los temas que me gustaban, y El Bosco siempre fue muy apocalíptico.


Beatriz: ¿Prefieres la ilustración o el diseño arquitectónico?


Kevin: Esa también está difícil. Empecé a dedicarme más a la ilustración, un poco porque estaba cansado de la arquitectura, pero en algún punto me di cuenta de que no podía ya dejar de lado la arquitectura, la tenía presente todo el tiempo. Creo que mi ilustración siempre va muy ligada a lo que aprendí de diseño arquitectónico, lo que sigo aprendiendo. Me encanta utilizar al dibujo para seguir explorando la arquitectura y seguir aprendiendo de ella. Me dirijo a un territorio que está entre esas dos cosas. Me encanta dibujar, mi trabajo es dibujar y hacer creaciones gráficas, pero siempre estoy pensando en arquitectura a pesar de que ilustro cosas que no tienen nada que ver, mi principal tema e influencia siempre es la arquitectura y la Ciudad. Entonces no puedo separarlas. Mi ilustración es la arquitectura y con la ilustración vivo el diseño arquitectónico también.


Beatriz: Bueno, pasando un poco más al tema de este mes, ¿cómo definirías a la Ciudad de México?


Kevin: Esa pregunta es muy bonita y también es muy difícil (risas). Para empezar, si empecé a pensar en Apocalipsis fue por esta ciudad, en los dos sentidos de la palabra, en la connotación desastrosa que le damos y en el de la revelación. Es una ciudad que se ha destruido a sí misma para dejar pasar y dejar crecer consigo misma a otra ciudad, ha sido muchas ciudades en su vida. Creo que eso también la mantiene muy cerca siempre del desastre, pero en ese desastre, cuando se presenta, siempre nos muestra cosas que tal vez estábamos dejando de lado.

Siempre pienso en todo lo que pasó después del sismo de 1985 y de 2017, en cómo ocurre una tragedia y de pronto aparece una ciudad que no conocíamos o ya se nos había olvidado que estaba ahí. Por ciudad me refiero a lo que ocurre ahí, los habitantes, lo que hace que pase, porque a veces cuando decimos ciudad pensamos en los edificios, en las calles, pero no, la ciudad son las personas que la habitan. Esos habitantes se convierten en otros en el momento en el que hay una tragedia, comienzan a actuar y comienzan a ocurrir otra serie de actividades, de conexiones sociales que activan muchas cosas que estaban apagadas antes. Eso es una revelación. Y quiere decir que ahí, en ese momento terrible, algo pasó que se activaron estas cosas positivas.

Ya más hacia lo arquitectónico, la ciudad te muestra muchas cosas si tratas de leerlas, muchas cosas apocalípticas. Los mensajes están en todos lados, literalmente muchos edificios de las partes antiguas de esta ciudad están hechos de pedazos de otros edificios, de otra ciudad que estuvo aquí antes, y se puede ver, lo puedes buscar incluso. También el desastre deja marcas y siempre están ahí, esta ciudad no borra esas marcas, sobre todo porque vuelven a salir; como la ciudad se hunde por estar encima de terreno acuoso, en ocasiones, vuelven a salir las construcciones de las ciudades pasadas, esas son revelaciones muy literales, pero que también te vuelan la cabeza. De pronto ves una calle del centro que parece montaña rusa porque está toda chueca y resulta que abajo está saliendo una pirámide y dices “bueno, esto está muy loco”, o incluso la cimentación de edificios que se han caído en otras épocas y no retiraron, vuelve a salir en el lugar en el que estuvo el edificio que se cayó, las calles se rompen siempre y todo eso te recuerda en dónde estás viviendo todo el tiempo, tal vez te recuerda que hay algo en la forma en la que estamos habitando que está mal o que va en contra de lo que la ciudad quiere ser, es ahí donde me gusta preguntarme ¿cómo haríamos para que esto fuera algo positivo? Las respuestas son muy difíciles, son cuestiones muy complicadas, pero al menos hasta ahí la parte gráfica que te acerca a estar pensando en estas cosas te ayuda a imaginar otros futuros para la ciudad.

Entonces ya no sé si por una descripción o qué cosa, pero definitivamente es una ciudad apocalíptica que se revela todo el tiempo, y en ese sentido también es fascinante. Creo que todos tenemos que ser un poco arqueólogos a través de nuestras áreas, tratar de leer nuestra ciudad siempre en lo construido y en lo que no está construido, en lo que no es tangible, en el comportamiento de los habitantes, en los eventos que ocurren de pronto, creo que siempre tenemos que estar leyendo la ciudad, constantemente. Y la Ciudad de México es un libro extraordinario.



Beatriz: ¿Cuál es tu lugar o tu edificio favorito de la Ciudad de México?


Kevin: Tengo un gusto culposo por cierta arquitectura del movimiento moderno, por ejemplo, el Palacio de los Deportes, me gusta mucho su cubierta dorada que ya no es dorada, bueno, color cobre, que está super cochina y oxidada. Me gusta porque parece un insecto, me gusta imaginar que de pronto va a mover esas columnas que son sus patas y se va a ir caminando, se va a ir de la ciudad, eso me gusta.

Más allá de un edificio, hay espacios que me gustan. Las calles cercanas a la Merced y la parte del centro que está detrás de Palacio Nacional me gustan mucho. Me gustan porque son muy genuinas, es una zona que, como no ha sido tan gentrificada como el resto del centro, se siente mucho más genuina. Es como si estuviera en otra época y la actividad que tiene es increíble porque hay mucha gente vendiendo, mucha gente en las calles haciendo un montón de cosas diferentes, te encuentras por ahí una calle donde venden muchas cosas y sientes que entras en otra atmósfera donde venden niños Dios todo el año y de pronto cruzas la calle y hay una Santa Muerte gigante que diario tiene un vestido diferente, se me hace increíble esa zona del centro. Y por supuesto ahí hay construcciones increíbles, a veces están en condiciones ruinosas, pero aún así las prefiero en ese estado a que sean mal restauradas y se conviertan en un Starbucks o en un Sanborns. Definitivamente el centro es mi lugar favorito de la ciudad.

Hay lugares de Xochimilco que también me gustan mucho, donde la gente vive todavía en chinampas y hay puentecitos que las cruzan, eso se me hace magnífico. Es otra ciudad totalmente y te está proponiendo otro modelo de habitar el territorio que espero nunca desaparezca, al contrario, que podamos volver a valorar esos estilos de vida que existen en esta ciudad, pero que durante mucho tiempo hemos tratado de borrarlos.


Beatriz: Siento que la ciudad tiene muchas ciudades adentro y bueno, respeta esos límites de las regiones en las que se dividía el territorio de la actual Ciudad de México, pero en la época prehispánica, como Xochimilco y Azcapotzalco, eso se preserva a pesar de que se supone es una ciudad “uniforme”.


Kevin: Sí, se supone, pero sigue siendo muy centralista, todo gira alrededor del centro. Y sí, tienes razón, algunos lugares existen todavía con su propia identidad, pero sigo creyendo que están en peligro de desaparecer porque estas pequeñas ciudades que absorbió la gran ciudad, mientras más cercanos al centro, más se van volviendo como él, las va transformando. Y bueno, de ese tipo de ciudades está, por ejemplo, lo que fue alguna vez Tacubaya, de plano la modernidad y ese progreso violento la destruyó por completo y ya es irreconocible.

También es muy divertido caminar por la ciudad y de pronto te encuentras una placita, un parque con su iglesia y dices “esto es como un pueblito aquí perdido en medio del todo”, caminas dos cuadras y ya de nuevo están los rascacielos. También son pequeñas revelaciones y están ahí, pero a veces no sabemos y es una ciudad tan grande que es difícil de explorar y leer.


Beatriz: ¿Qué opinas sobre el patrimonio y la conservación de edificios y monumentos antiguos?


Kevin: A ver si no digo algo que provoque a la gente. Creo que hay cosas que efectivamente tienen que conservarse, pero la arquitectura tiene una vida y un proceso, no está hecha para durar toda la vida. Considero que la arquitectura tiene que mostrar su edad. Estoy de acuerdo con las restauraciones que dejan ver las muchas vidas que ha podido tener un objeto arquitectónico y un poco de sus historia, me imagino un edificio que de pronto cayó en el olvido, cambió su uso y de pronto se convirtió en un bar o en una vecindad, seguramente todo eso dejó una marca, quizá un grafiti o un acabado que dejaron las personas que lo habitaron, a mi me gusta ver eso en los edificios; incluso después de restaurados se puede ver esta historia que tuvieron, a veces los convierten en este objeto perfecto que parece que lo construyeron ayer, pienso que pierden mucho su valor.

Ahorita está muy fuerte el debate sobre qué hacer con la Catedral de Notre Dame en Paris, con el incendio perdió toda su cubierta y su aguja. Hay mucha gente, sobre todo los parisinos más conservadores, que quieren restaurarla tal y como era, lo cual es totalmente imposible y además absurdo porque sería algo falso, restaurarla tal cual era le haría perder mucho valor. Eso te lleva a preguntarte ¿qué hacemos?, ¿la dejamos así?, ¿le ponemos otro tipo de restauración? Yo diría que sería mejor una restauración muy transparente y tal vez una intervención contemporánea pero muy respetuosa con lo que ya está, tratar de crear un objeto sobre otro.

Definitivamente la arquitectura debe mostrar su historia, si Notre Dame se quemó, ni modo, ya es parte de la historia. Te decía hace rato que me gustan las calles del centro que están un poco ruinosas porque es parte de la vida de los edificios y prefiero eso a que los conviertan en objetos fetichistas que solo puedes admirar. No creo en la arquitectura como algo que debas conservar tal cual es, hay que usarla, modificarla, rayarla, grafitearla, destruirla, porque de otra forma nos caerá una maldición como la de Paris que de pronto ya no puede crecer, ya no puede habitarse a sí misma porque todo tiene que estar tal cual fue y se convierte más en un museo que en una ciudad, pierde mucho valor para ser habitada, la Ciudad de México no es eso, sigue reconstruyéndose y autodestruyéndose. Habría que buscar un equilibrio para conservar la memoria, pero no el objeto en sí, es complicado.


Beatriz: Tienes mucha razón, tenemos que mostrar la historia, no podemos negarla y tampoco ocultarla con este tipo de conservaciones.


Kevin: Si, es no olvidar, pero tampoco tratar de traérnoslo todo.


Beatriz: Por último, la pregunta más difícil ¿Cuál crees que sea el compromiso que tienen los arquitectos con la sociedad en la actualidad?


Kevin: Y sí, es la más difícil (risas). En eso radica la crisis de la arquitectura actualmente porque no se sabe cuál es ese compromiso. Pensándolo rápido, el primer compromiso que tiene un arquitecto es enfrentarse a los problemas que causa su misma actividad al construir, que el arquitecto se pregunte si en verdad es necesario seguir construyendo y si necesitas construir para ser un arquitecto.

La construcción es una de las actividades que más contaminan en el mundo y también es causante de muchos otros problemas como gentrificación, no sé si hayas escuchado los problemas de las constructoras que desarrollan proyectos de departamentos y oficinas para vender en la Ciudad, compran terrenos para desarrollarlos y después se convierten en una mafia para sacar dinero. O estas otras empresas que hacen casitas en medio de la nada y después el Estado tiene que ponerles los servicios, las casas terminan inhabitadas, el Estado de México está lleno de estos fraccionamientos. La Ciudad ha crecido más que a una necesidad de ser habitada, a una necesidad de crear dinero, y los arquitectos han sido cómplices de eso o simplemente testigos silenciosos. La primera responsabilidad del arquitecto sería cuestionar eso, si en verdad necesitamos seguir construyendo, qué tenemos que construir y de qué forma.

La otra es la que tiene que ver en cómo se habita al mundo ya como un sistema que está en crisis, la cuestión de que el arquitecto diseñe de forma responsable y sostenible no se hace, eso es lo primero que deben de cuestionarse antes de diseñar cualquier cosa ¿Cuál será la huella de este edificio?, ¿cómo nos vamos a relacionar con el territorio? Y también, ¿cómo afectará en la parte social esto que vamos a construir? Porque el arquitecto tiende a pensar que su edificio, por ser un objeto dentro de las ciudades, no lo tiene que pensar en un territorio más allá de la escala de su terreno, o por qué se tendría que preguntar por la ciudad o la sociedad, y la verdad es que todo comienza desde ahí, viendo el diseño desde la escala territorial. En esta ciudad estamos sufriendo por agua al igual que todo el país y toda Latinoamérica, es otra de estas cuestiones de ¿cómo afectará? El arquitecto tiene mucho poder, tiene mucho impacto con lo que hace aunque sea un solo edificio, hay que ser muy conscientes de eso. Antes no se estudiaba, hoy creo que sí, los arquitectos tenemos que mutar hacia otra profesión más conscientes de estas cosas.


Beatriz: Claro, igual está el problema de los departamentos tan pequeños donde una familia con más de un hijo no puede vivir adecuadamente, hasta se podría considerar hacinamiento en muchos casos.


Kevin: Y que sobre todo no toman en cuenta la diversidad de habitantes, porque las hacen iguales para todos y quizá alguien podría vivir muy bien en una casita así, como yo, pero obviamente no todas las familias son iguales. Cada habitante tiene sus propios requerimientos, lo cual hace muy difícil crear viviendas en serie. Así como hay que buscar la escala territorial, también hay que ver la escala del particular, del habitante.


Beatriz: Estas serían todas las preguntas, muchas gracias por aceptar nuestra invitación. Tus respuestas fueron muy interesantes, aunque te metí en aprietos.


Kevin: Está bien porque así nos empujamos a preguntarnos cosas que valen la pena, preguntarnos cómo cambiar y leer nuestras ciudades. Muchas gracias.


Beatriz: ¿Algo que le quieras decir a nuestros lectores?


Kevin: Los invitaría a dibujar, a veces creemos que no podemos hacerlo, pero lo hemos hecho desde que somos niños, hasta escribir es hacer un trazo. Y utilizar el dibujo para crear cosas y absorber otras siempre es útil, te ayuda a cambiar tu forma de ver, es dibujar para ver otras cosas.



 

Sobre Kev Cuev:

Kevin Cuevas nació en Pachuca, Hidalgo, pero en la actualidad reside en la Ciudad de México. Estudió arquitectura en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México y también en L'École nationale supérieure d'architecture de Paris-Val de Seine (ENSAPVS) en Francia.

Su proyecto Apocalipsis, por favor, involucra a la narrativa gráfica en la arquitectura para investigar la estética del espacio urbano en la ciudad contemporánea. Puedes encontar su trabajo en Instagram como @apocalipsisporfavor y en su sitio web https://www.apocalipsisporfavor.com/ donde también puedes adquirir algunos de sus trabajos impresos en risografía.



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