Vansire y la metamodernidad del mundo occidental



The Modern Western World (Vansire, 2022), cuarto álbum del dúo estadounidense de indie-bedroom pop Vansire, abre con un sintetizador que parece acelerar una cinta, una suavidad de nieve, el sonido de un tren y dulces arpegios de guitarra. El largo, que hasta ahora parece ser el más maduro del grupo en cuestión sonora, coloca frente a nosotros un camino que no podemos eludir ya, que hemos de recorrer: la metamodernidad del mundo occidental.

Sin entrar en detalles profundos del tema (el vocalista del grupo, Josh Augustin, escribió un artículo completo sobre la metamodernidad y el bedroom pop que esclarece muchos puntos del disco) pareciera que el motivo del álbum es llevar a cabo una reflexión que culmine en la comprensión —en tanto abrazo— de nuestro mundo actual. “The Modern Western World”, primera canción entera del disco y que combina de manera calma los sonidos acústicos con los electrónicos, hace ya referencias a la metamodernidad con entusiasmo y optimismo (The awe-inspiring death-defying metamodern world / Take my word I think we’ll be alright / Lost myself along the way but had the greatest time). Le siguen “Vivienne”, con un tono de canción de cuna y una combinación de inglés y francés bien lograda; “Kind of a Nice Time”, que evoca los buenos y efímeros momentos de nuestra cotidianidad; “Seattle and so Forth” y “Nosebleed Seats”, dos canciones que aluden a un viaje estilo roadtrip tanto físico como sentimental.

Si bien el álbum lo forman 19 canciones, ocurre algo peculiar en su contenido, y es que muchas de ellas son de corta duración (desde pasajes de 30 segundos hasta una media de dos minutos). Ninguna de estas canciones cortas da la impresión de ser un fragmento o de no valer por sí misma, pero en el todo del disco resultan más un conjunto de distintas intermisiones, sin que esto las haga «malas». Por ejemplo, “Evening Light” (de 2:10 minutos) y “Night Vision” (de 1:57 minutos) son grandes piezas del álbum: la primera, en la que participa FLOOR CRY, sugiere una nostalgia de amantes que resuena en un suspiro que quisiera regresar el tiempo; la segunda pinta con el sintetizador, el bajo y la guitarra aires de ciudad a media noche iluminada por luces neón, y evoca el enamoramiento. Para este punto el largo llega a la mitad con una breve aparición de un cantante japonés —¿acentuación, junto al francés del inicio, del carácter global del mundo occidental actual?—, y continúa con “Bryn Mawr All-Stars”, una rola compuesta en mayor medida por sintetizadores, un bajo sabroso que pareciera marcar el paso y tono, y una doble voz que canta al hubiera y a la promesa de un mejor mañana (Weeks at a time / I wish we could’ve been more / but we’ll be fine).

A ratos, el álbum se torna un poco denso, que no por ello difícil de escuchar o aburrido (ocurre con la tercia “Open Late”-“A Long Drive Back”-“Transitions”), mientras que en otros momentos se encuentran el ritmo, la melancolía y la ternura, como sucede en “Just the Right Song”, a la que le siguen dos canciones cortas: “Think It Through”, una suerte de R&B meets indie-rock-pop en la que participa India Shawn; y la genial “Looking for Tomorrow”, tercera canción en idioma distinto al inglés, con colaboración de Aseul, que da un aire al sonido de The Marías y que arrastra como olas los sintetizadores al final de su antecesora para sumergirnos en una fresca y atractiva mezcla de beats que dan ganas de dejarse llevar y bailar con los ojos cerrados.

La última tríada de canciones vuelve al tema del álbum: el mundo moderno occidental. Por un lado, “Next Time in New York” guarda con sus sintetizadores el deseo de volver a ver a alguien y el amor que incluso en medio de una gran urbe llena de edificios y velocidad nos hace sentir en casa. En seguida, “Reflection No. 7 Anwatin Pond” que recuerda a Tycho o Bonobo. Y por último “Regroup & Star Anew”, una combinación de jazz, hip-hop, rap, sintetizadores propios de Vansire y funk: en suma, una mezcla de sonidos y ritmos que se integran de manera cálida y que parecen expresar la variedad de ritmos vitales que hay en nuestra actualidad.

El disco termina con sonidos completamente distintos de aquellos con que inicia, sin que esto signifique que haya una progresión de unos a otros. The Modern Western World de Vansire da muestra de la convivencia en nuestra época de muchas y diversas formas de sentir el mundo, sin que unas se confronten con las otras. La reiterada combinación de sonidos, las letras que discurren entre la alegría y la melancolía, la cohabitación de distintos idiomas y la constante alusión a paisajes actuales, a viajes, al hogar y al amor hacen de The Modern Western World un disco que expresa y acompaña al mundo occidental del siglo XXI. Por si fuera poco, el dúo ha logrado lo que actualmente ya casi no se da: la configuración de un conjunto de canciones que funcionan de manera genial puestas una tras otra. Sin duda, uno de los grandes álbumes de 2022.



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