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Una luz cegadora

Mi nombre es Luis Alberto Papasquiaro Rodríguez, aunque podría ser Cualquiera, y esta es mi realidad. Hace cincuenta y dos años tomé un bote por los cuernos y me embarqué en blanca madera despostillada con dirección a la oscuridad. Mi intención era pescar tres delfines morados, míticos seres de la costa de Banjul, traerlos a mi acuario y preservarlos como recuerdos muertos de los más rojos amaneceres en el océano atlántico. Ahí conocí al cubano.

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La locura es de color del cielo cuando atardece rosa. Soy coleccionista de palabras, de historias, de cadáveres de moscas y de piedras en el zapato. Pero yo no soy loco, la verdad soy la persona más lúcida que conozco, y vaya que conozco tantas, de hecho tengo unas palabras para compartir: hojas, cristal, lluvia, luna, tierra. Incluso puedo juntarlas y volverlas historia, poesía: Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan, para que no las puedas convertir en cristal, ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo, ojalá que la luna pueda salir sin ti, ojalá que la tierra no te bese los pasos.

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Se abrieron las entrañas del cielo y cayó la luna sobre el mar.

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La historia es sobre ella. Una mujer con siete orificios en la cara, dos de ellos estrellas que respiran, otros do