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Panza llena corazón contento

Lector ¿Te ha pasado que cuando comes el primer bocado de cualquier alimento, te sabe tan delicioso que te hormiguean las mejillas? Si no es así, lamento informarte que nunca has probado algo tan rico que te haya hecho encontrar el sentido de la vida, pues no hay dicha más grande que degustar un manjar tan lleno de pasión. Sabiamente, Federico Fellini (director de cine y guionista italiano), dijo que “la vida es una combinación de magia y pasta”, imposible desmentirlo, quizá modificaría su frase por “la vida es una combinación de magia y tacos” pero cada quien la puede adaptar según sus preferencias culinarias.


La gastronomía es el arte de alegrar el corazón mediante el alimento, sin ánimos de ofender a los gastrónomos del mundo diré que todos podemos practicar este arte siempre y cuando le agreguemos técnica, disciplina y amor. Recuerdo que mi momento favorito del día cuando era niña era llegar a mi hogar después de la escuela y probar los guisos de mi mamá, a quien ningún chef reconocido le ha llegado a los talones; ella es la mayor exponente del arte de hacer lentejas y albóndigas, cada bocado que le das a sus guisos es como un abrazo, y ese amor característico de las madres se podía oler desde la acera cuando hacía sopa.