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Negligencia y olvido

Una desaparición siempre será un tema delicado por el dolor de no tener a la persona querida cerca, no saber qué le pasó y si se le volverá a ver, pero es mucho peor cuando nadie ayuda en la desesperada búsqueda, no se toma en cuenta a los desamparados familiares y amigos quienes tienen que hacer ellos mismos una especie de limitado trabajo policial que, al final, contadas veces resulta en una respuesta, por muy mínimas que fueran. Pero, por el contrario, hay otras familias que reciben toda la atención y apoyo necesario para encontrar a la persona desaparecida o a las respuestas que cierren el caso, les den paz a los allegados y hasta justicia. Pero ¿Por qué suceden estos dos polos opuestos?

Una de las posibles respuestas es el que se volvió relevante, aunque no fue su primera aparición. Hace casi un año, cuando Gabby Petito, de 22 años, desapareció durante un viaje en automóvil por Estados Unidos con su novio, Brian Laundrie, quien volvió a su casa sin ella. De inmediato los medios y redes sociales, primero de su país y luego internacionalmente, pusieron todas sus energías en darle cobertura. Millones han seguido de cerca el caso, el desarrollo ha sido contado detalladamente en primeras páginas de prensa, noticieros y redes sociales, impulsando el caso; cada minucia fue amplificada y analizada por detectives, profesionales y aficionados, hubo muchos sugerencias y teorías, incluso muchas pistas que ayudaron a encontrar, desafortunadamente, sus restos en la Reserva Carlton, Wyoming, pues Brian la asesino antes de volver a su hogar, tras lo cual vuelve a desaparecer para suicidarse en la reserva natural de Florida, solo admitió por escrito su crimen.

La desaparición de Gabby encabezó los titulares en muchos medios del país y fuera de él. Algunos explicaron que la atención fue por su pres