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Maurice: un proceso a la felicidad

El escritor Edward Morgan Forster (1879-1970) fue un novelista, ensayista, crítico social y literario nacido en Inglaterra; estudió en Cambridge, en donde pudo seguir sus propias inclinaciones intelectuales así como tomar la decisión de dedicarse a escribir. Desde el principio sus novelas creaban tensiones debido a las críticas sociales contenidas en ellas, basadas en una observación de la vida de clase media. Su fama se debe, principalmente, a dos novelas: Howards End (1910) y Pasaje a la India (1924), pero la que nos ocupa, debido a su esencia, fue publicada póstumamente en 1971: una historia con tres protagonistas, una pareja homosexual y un final feliz.

Este libro puede parecer otro más de romance o autoaceptación, pero en realidad una de sus riquezas es que nos demuestra cómo una persona se encuentra con la tristeza y la alegría ante ciertas etapas, que no son absolutas o eternas, sino que llegan constantemente a nosotros y se tienen que sentir y experimentar para poder seguir adelante. Muestra los “altos” y “bajos” de la vida, en este caso de la de Maurice, no hay una alegría absoluta hasta el final, pero en el proceso se mezclan toda clase de emociones para alcanzar la tan anhelada felicidad. El libro retrata cómo en la madurez, junto a la autocomprensión y a lado de un hombre que lo ama, se encuentra ese maravilloso lugar en donde pueden ser ellos mismos sin el rechazo constante de la sociedad. Precisamente, a lo largo de la historia, se habla del miedo al rechazo, el dolor, la soledad, la aceptación y, uno de los temas que yo puedo resaltar, el de cerrar ciclos para poder avanzar y madurar, no aferrándose a personas que no muestran interés o pensamientos que solamente limitan por no comprender la naturaleza humana.