La idea del imperativo categórico de Kant y su similitud con el “Argumento moral del teísmo”



El imperativo categórico es un concepto fundamental en la filosofía de Kant. El imperativo categórico es pues aquello que pretende ser un mandamiento autónomo es decir que no sea dependiente de ninguna religión ni ideología y autosuficiente, capaz de regir el comportamiento humano de manera objetiva mediante el uso de la razón.

El argumento moral de teísmo es aquel que implica la existencia de un Ser supremo, infinito y necesario que es la “encarnación” del bien supremo, en el cual está la fuente de los valores morales objetivos que experimentamos en el mundo.

Todo individuo en algún momento ha pretendido hacer lo correcto respecto a una moralidad, o bien en caso contrario, es decir se siente mal por no actuar respecto de la moral. El concepto de imperativo categórico y la moral del teísmo están profundamente vinculados.

En lo que propone el imperativo categórico se ordena a todos los seres racionales finitos y todas las personas a considerar sus acciones para ver si uno para todos, aplicables en todo momento y sin excepción máxime seguir y si el derecho de todas las personas, como un fin en sí mismo, no como un simple medio para una Ser considerado para otro propósito.

Es pues muy coincidente con el argumento moral. Esto dice que la ley moral es decir el “Razonamiento del corazón” pues en esta metáfora se refiere a que las cosas tienen bondad en la medida en que están en relación con el bien el cual subsisten en sí mismo.

Kant define el concepto de deber de la siguiente manera:

"El deber es la necesidad de un acto de respeto a la ley" Kant: Ak IV, 400.

La razón nos permite reconocer la ley moral. Un acto de deber es, en tal concepto, un acto de respeto a la ley. El deber debe ser el motivo de la acción, no la alegría, evitar el mal o algo similar.

Considero pues, sensato partir por el hecho que la maldad no tiene sustento ontológico, sino más bien es la perversión o carencia de lo que es virtuoso, (esto según lo que presenta la idea del argumento moral) es posible que exista el bien sin el mal, pero no puede existir el mal sin el bien.

Dicho esto, en cuanto a la moral de una persona, encontramos una antítesis entre Freud y Frankl, por lado Freud desde su psicología de las masas argumenta que ante una necesidad imperiosa las diferencias desaparecen, sin embargo, el judío Frankl, tanto de su experiencia en los campos de concentración como de su conocimiento como psiquiatra asevera en su obra El hombre en busca de sentido (Cito de memoria). “Lo que sucedió en realidad fue más bien lo contrario. En el campo de concentración la gente se volvió más diferenciada aún. Los cerdos se desenmascararon. Y también los santos. El hambre los descubrió. Esa hambre era la misma en un caso y otro.”

Según Kant, el hombre es un ser racional y, en consecuencia, siempre está sujeto a una ley general. Sin embargo, ocurren en tal concepto tergiversaciones de la ley, ejemplo claro las políticas de purga del aparato Nazi a qué se debe esto.

Bien pues Kant nos expone una respuesta. El hombre encuentra la insociable cualidad de doblegar todo a su mero capricho y, como es natural a cada acción corresponde una reacción igual y opuesta (es decir una inclinación).

Justamente estas inclinaciones se reflejan en conductas como la ambición, y vicios como el afán de dominio y la codicia, que permiten el paso de la barbarie hacia la cultura, o bien que la cultura “justifique” las inclinaciones, que justifique el relativismo moral a partir de las pasiones. En tal concepto el argumento moral es coincidente también en esta propuesta sobre las inclinaciones, pues afirma que la moral comprende un sentido de la obligación y del deber qué es universal, tiene autoridad, y qué está por encima de cualquier consideración cultural, temporal o de lugar, y que el incumplimiento de este sentido de obligación únicamente responde al subjetivismo ético impulsado por las inclinaciones o deseos humanos.

La respuesta a esto surge de la constitución específica de la voluntad humana. Kant describe esto como "la capacidad de actuar de acuerdo con los principios de la ley", esto es evidentemente coincidente con el argumento moral por razones obvias pues ésta frase es prácticamente el resumen del mismo.

La razón no está vinculada a las diferencias físicas o mentales que existen entre los humanos o con cualquier otro ser raciona). Aunque Kant no afirma que haya otros seres con un don por una razón distinta a los seres humanos, se podrían imaginar seres guiados racionalmente, dígase “extraterrestres o bien una variante evolutiva del ser humano como neandertales, por lo que el hombre no es una persona así, ya que también está dirigido por inclinaciones y cosas por el estilo.

El imperativo categórico surge de la razón, los seres puramente racionalmente gobernados actuarán, por así decirlo, automáticamente en consecuencia. La moral objetiva del argumento del teísmo se basa en que un principio moral no es una opinión. Los principios morales no son decisiones personales o privadas, ni tienen como cometido describir conductas, sino que prescriben conductas y motivaciones (costumbres objetivas) con carácter de mandato, como bien en el caso expuesto por Kant, lo hace la razón.[1]

Kant opina que la buena voluntad es el único bien absoluto, es aquí donde ocurre una divergencia pues el argumento moral reitera que el bien moral absoluto viene de un Ser que es la fuente de todo lo bueno.

La aptitud, el carácter o las circunstancias favorables también pueden usarse para malos propósitos, en esto igual son coincidentes ambos puntos, el argumento moral y lo propuesto por Kant, ejemplo claro son las acciones realizadas por el régimen Nazi en los años 30 del siglo pasado. pero la buena voluntad es en sí misma positiva y, por lo tanto, la más alta.

La construcción de un ideal de buena voluntad es un imprescindible para entender a Kant es decir refiere a esa facultad de optar por buenos principios y se interesa en actuar correctamente. El ser Racional entonces puede hacerlo cuando necesita obligarse a realizar la acción moral por un bien, pero también cuando no sea necesario, entonces cuando los buenos principios no están en armonía con las inclinaciones es cuando se cometen malas acciones. De manera análoga un filósofo cristiano; Wiliam Lane Craig dice en su aporte al argumento moral que el no seguir los órdenes morales nos lleva a una comprensión subjetiva de la realidad, y el no seguir los órdenes morales se basada en experiencias, lo que conlleva a incumplimiento de la regla de comportamiento[2].

En ambos casos; la filosofía de Kant y el argumento moral concuerdan en que la moral no puede estar basada en la descripción del mundo ni en valores subjetivos como la experiencia o la cultura. En tal concepto: lo empírico es perjudicial para la pureza misma de las costumbres o de una sociedad.

Otra cosa que es coincidente en ambos casos es el “fin”. En el imperativo categórico su final ya no es ser feliz, pero para ser moral entonces la felicidad es algo empírico irracional, sin embargo, esto nos hace merecedores de la felicidad. El deber por su parte no tiene contenido fijo, sino que se universaliza. Lo que es correcto para uno debe ser correcto para todos, lo cual produce al final “Un desarrollo humano”, algo “superior”, un bien mayor, el reino de los fines, en tal caso los seres raciones tienen la obligación de obrar bajo principios que una comunidad objetiva, es decir se nos exige actuar categóricamente, como legisladores de este reino ideal.

Por su parte el argumento moral comparte este aspecto, la finalidad de estos órdenes morales, la “Ley natural humana”, representa aquello que está por encima de los hechos terrenales o las pasiones de la carne, del comportamiento banal[3]; “del mismo modo entramos en esta vida temporal por un bien mayor; la vida eterna”. Nikolai Velimirovich.

Habiendo expuesto este resumen sobre lo coincidente de ambas posturas y la idea de la objetividad moral. ¿Existe tal objetividad en la praxis?


Bibliografía

Inmmanuel Kant. (1785). Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Alianza Editorial.

William Lane Craig. (2018). Fe razonable. Estados Unidos: Kerigma publicaciones.

C. S. Lewis. (1942). Mero Cristianismo. Rayo Editorial

Doug Powell. (2006). Guía Holman de apologética cristiana. ByH Publishing Group.

[1] Moral Objetiva, guía de apologética Holman [2] Craig, De la moral, Fe Razonable. [3] Lewis, Lo que yace detrás de la Ley, Mero Cristianismo

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