La ciudad de los ¿encuentros?

Uno de los sitios turísticos más emblemáticos de la ciudad de Querétaro es su acueducto, que desemboca en el Tanque, sitio en el que se almacenaba el agua y luego era distribuida a las fuentes públicas durante los siglos XVIII y XIX. Lo que sorprende, es que el Tanque fungió como el principal captador de agua hasta hace treinta años, sobreviviendo a la modernización de la infraestructura hidráulica. Sin embargo, a partir de la década de los noventa empezó a ser insuficiente para los queretanos ante el aumento de la población. Esto se debió al inicio de un fenómeno que se ha acelerado en los últimos años, aun cuando algunos especialistas afirman que es imperceptible: la expulsión de migrantes de la Ciudad de México.


Inicio del problema

Desde el final de la Revolución hasta las últimas décadas del siglo XX, la población mexicana dejó de concentrarse en las zonas rurales y empezó una migración masiva hacia el centro del país, especialmente a la Ciudad de México. La capital pasó de tener 906,000 habitantes en 1921, a más de ocho millones en 1980.[1] El crecimiento acelerado de la urbe se detuvo en esta última década, y aunque el aumento poblacional no ha mermado hasta nuestros días, ha avanzado a una menor velocidad.

Si desde los setenta el desarrollo de la ciudad ya era considerado caótico, como lo llamó Carlos Monsiváis, los ochenta fueron la confirmación de esta interpretación, pues a mediados de la década un sismo sacudió la zona centro del entonces Distrito Federal. Más allá de los cuantiosos daños y pérdidas humanas que dejó el movimiento telúrico, el acontecimiento obligó a repensar la dinámica de concentración masiva en una zona de la ciudad, así como de la constante migración hacia el centro del país. Tales fueron los problemas que dejó entrever el sismo, que para 1990 la capital experimentó un descenso de 0.7% en el número de pobladores. A partir de esa década, la ciudad ha crecido a un ritmo menor a 1% cada cinco años.[2]

Sería inexacto culpar exclusivamente al sismo de 1985 de la desaceleración de la llegada de habitantes de otros estados de la República a la Ciudad de México, pero sí puede considerarse como un acelerador de un fenómeno que, de acuerdo con María Eugenia Negrete Salas, venía desde antes, tal vez como continuación del llamado caos de los setenta.[3] Sin embargo, el temor a la repetición de una experiencia como la del 19 de septiembre solo abonó más a otros problemas que, vistos a la distancia, parecen actuales.


Otros estados y otras causas

Aunado a las secuelas de los sismos de 1985, los habitantes de la ciudad se enfrentaban a la agitada vida producto del crecimiento urbano, la falta de seguridad pública y la crisis ambiental. De esta forma, el 32% de los habitantes reconocieron tener o haber tenido deseos de migrar de la urbe.[4] De esta forma, los estados aledaños a la capital empezaron a parecer atractivos para los que buscaban una alternativa de vivienda. En los primeros años de la migración, los lugares más atractivos fueron Puebla, Querétaro, Toluca, Cuernavaca y Cuautla.[5] Sin embargo, esto no se limitó a buscar una mejor vida en otros estados, sino que también se poblaron zonas de la ciudad que formaban parte de la mal llamada “periferia”, como Milpa Alta y Santa Fe.

El proceso de emigración desde la capital del país fue lento pero constante desde sus inicios hasta 2017, cuando, junto a las problemáticas que se mencionaron anteriormente, un nuevo sismo cimbró a la ciudad, reviviendo viejos temores. De acuerdo con estimaciones estadísticas, los movimientos telúricos de septiembre del 2017 promoverían la salida de capitalinos hacia otros estados, principalmente, hacia la zona conurbada, conformada por municipios aledaños del Estado de México, Morelos e Hidalgo.[6] La previsión no fue exagerada, ya que de acuerdo con el Censo 2020 del INEGI, entre 2015 y 2020 557,181 residentes de la Ciudad de México emigraron; de estos, el 42% se instaló en el Estado de México, Hidalgo, Querétaro, Puebla y Morelos.[7] Aun cuando las principales razones se siguen enfocando en el temor a los sismos e inundaciones, hay otros factores que pesan de más en la decisión de salir de la Ciudad de México.

Los últimos años han representado un agravamiento de diversos factores que han promovido la emigración de la ciudad. Uno de ellos es el aumento del costo de la vivienda. La renta de un departamento en la Ciudad de México en 2017 alcanzó un precio promedio de 34,000 pesos; este precio es contrastante con el de ciudades que resultan cada vez más atractivas como alternativa: Cuernavaca, con 13,000 pesos; Guadalajara, 23,000; y Tlaxcala con ocho mil pesos.[8] De esta forma, otros estados se presentan como una alternativa al caos urbano, y también como un alivio a la carga económica que puede representar vivir en la capital, al menos respecto a la vivienda.

Otro factor que ha mermado el interés por continuar viviendo en la Ciudad de México, o bien mudarse ahí, es la creciente inseguridad. Durante la primera década del siglo XXI, y parte de la segunda, se consideró que la capital era una especie de burbuja en la que no trascendió la inseguridad que caracterizó a buena parte del país, especialmente el norte. Sin embargo, en 2018 la capital se convirtió en el estado más inseguro del país;[9] no obstante, la seguridad no parece ser uno de los atractivos a la hora de buscar una residencia alterna, ya que las ciudades con mayor percepción de seguridad no son los objetivos de los capitalinos.[10]

El principal factor, fuera de las motivos ya expuestos, sigue siendo la búsqueda de empleo, mejor pagado o no, pero acorde con un costo de vida coherente con la paga que se recibe. De acuerdo con la consultora Kelly Service, el 81% de capitalinos participantes en una encuesta están dispuestos a dejar la ciudad por buscar una mejor oferta en otros estados; en contraste, habitantes de otras entidades afirmaron que, en caso de mudarse, no lo harían a la Ciudad.[11]

Así, con esta serie de factores que seguirán marcando la pauta en el lento proceso de emigración de la capital, habrá que esperar las estadísticas de las secuelas de la pandemia de Covid-19, que de seguro se ha convertido en un nuevo factor que hace menos atractiva a la capital del país.



 

Bibliografía

“Aumenta inseguridad y violencia en la CDMX en 2018: ONC”, El Universal, https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cdmx/aumenta-inseguridad-y-violencia-en-la-cdmx-en-2018-observatorio-nacional-ciudadano, (consultado el 4 de mayo del 2021).

Crónica de seis siglos de sismos en México: lecciones aprendidas y perspectivas (Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, 2019.

González, Fernanda, “Las 10 ciudades más seguras para vivir en México”, Centro Urbano, https://centrourbano.com/2019/09/05/ciudades-seguras-vivir-mexico/, (consultado el 4 de mayo del 2021).

Molet Juame, “¿A dónde se van los que huyen de la Ciudad de México?”, Alto Nivel: https://www.altonivel.com.mx/opinion/donde-se-van-quienes-huyen-la-ciudad-de-mexico/, (consultado el 2 de mayo del 2021).

“Mexicanos cambian de casa por trabajo”, Expansión, https://expansion.mx/expansion/2008/10/27/se-busca-trabajo-en-los-estados, (consultado el 4 de mayo del 2021)

Negrete Salas, María Eugenia, “La migración a la Ciudad de México: un proceso multifacético”, Estudios Demográficos y Urbanos 15 (1990): 649.

Imagen de la gran capital (Enciclopedias de México, 1985).


Instituto Nacional de Estadística y Geografía, “Tasa de crecimiento media anual de la población por entidad federativa, 1990 a 2010”, https://web.archive.org/web/20110420205653/http://www.inegi.org.mx/sistemas/sisept/Default.aspx?t=mdemo02&s=est&c=17499, (consultado el 8 de mayo del 2021).



 

Notas

[1] Imagen de la gran capital (Enciclopedias de México, 1985), 58. [2] Instituto Nacional de Estadística y Geografía, “Tasa de crecimiento media anual de la población por entidad federativa, 1990 a 2010”, https://web.archive.org/web/20110420205653/http://www.inegi.org.mx/sistemas/sisept/Default.aspx?t=mdemo02&s=est&c=17499, (consultado el 8 de mayo del 2021). [3] María Eugenia Negrete Salas, “La migración a la Ciudad de México: un proceso multifacético”, Estudios Demográficos y Urbanos 15 (1990): 649. [4] Ibid., p. 650. [5] Idem. [6]Crónica de seis siglos de sismos en México: lecciones aprendidas y perspectivas (Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, 2019): 85. [7] Idem. [8]Juame Molet, “¿A dónde se van los que huyen de la Ciudad de México?”, Alto Nivel: https://www.altonivel.com.mx/opinion/donde-se-van-quienes-huyen-la-ciudad-de-mexico/, (consultado el 2 de mayo del 2021). [9] “Aumenta inseguridad y violencia en la CDMX en 2018: ONC”, El Universal, https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cdmx/aumenta-inseguridad-y-violencia-en-la-cdmx-en-2018-observatorio-nacional-ciudadano, (consultado el 4 de mayo del 2021). [10]Fernanda González, “Las 10 ciudades más seguras para vivir en México”, Centro Urbano, https://centrourbano.com/2019/09/05/ciudades-seguras-vivir-mexico/, (consultado el 4 de mayo del 2021). [11] “Mexicanos cambian de casa por trabajo”, Expansión, https://expansion.mx/expansion/2008/10/27/se-busca-trabajo-en-los-estados, (consultado el 4 de mayo del 2021).

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