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  • Kinn

Kelure y sus recomendaciones

Actualizado: 3 dic 2022

El tiempo pasa. Tick, tick, tick, tick. Como odio ese reloj. Es como si supiera que no puedo huir de él, incluso si me encuentro en otra habitación, me acecha, me desespera. Me recuerda que sigo atrapada. A veces creo que me volveré loca al son del tick, tick, tick.

Como cuando la vecina de arriba comenzó a contarle a todo el edificio que había empezado a ver sombras, nadie le tomó importancia hasta que un día comenzó a gritar porque alguien le había jalado del cabello mientras dormía, ahora se la vive haciendo limpias a su casa de manera continua, y bueno, yo la apoyo si eso le hace sentirse más segura y no perjudica a alguien más. Tal vez será como el vecino de abajo, a menudo nos encontramos en el balcón principal cuando yo quiero escapar de ese molesto reloj y él busca el rincón con mejor señal para esperar la llamada de su novia, dice doña Margarita que: “conoció a la muchacha por internet, se mandaban fotos y se quedaban platicando hartas horas, Juansito aclama estar profundamente enamorado de esta mujer. Ay, y disque se van a fugar juntos, pero como ella vive en otro lado, le pidió dinero según pa venir hasta acá. En serio, doña Laurita, yo le escuché, se lo juro. En fin, yo no le sé mucho a las cosas del internet, pero para mí que nomás se aprovecharon del pobresillo, hace días que la chamaca no le responde los mensajes ni le llama…”

Pobre Juan, me imagino que lo que más duele no es la pérdida de dinero, si no la decepción por amor. Pero él sigue subiendo, todos los días, se queda a la espera por horas sin emitir sonido alguno; una noche, por primera vez en las mil esperas, le escuché decir algo parecido a un “sé que un día llegará a mi puerta, pues estamos locamente enamorados”, no sé si me hablaba a mí o simplemente fueron palabras al aire, pero no sentí que necesitara respuesta. Una persona loca por amor, vaya, creo que no veo muy posible que esto me pase, pero hablando de Juan y observando a mi alrededor, puedo notar que hoy no está aquí esperando, a lo mejor al fin se rindió, o de verdad perdió completamente la cabeza