La otra batalla: la salud mental de los veteranos de guerra

Por las calles de Da Nang ya no resuenan los ecos de los camiones estadounidenses, ni de las balas que cada noche acompañaron a los habitantes de la ciudad durante más de una década. La tranquilidad reina en el lugar donde estuvo la base aérea más importante del ejército norteamericano durante el conflicto con Vietnam. Desde la década de 1990 a esta aparente tranquilidad, se empezaron a sumar veteranos de guerra que no encontraban sentido a sus vidas al regreso a Estados Unidos. Algunos se cuestionaron tarde la justificación del enfrentamiento, pero comprendieron que el enemigo no era tal, y ahora querían formar parte de su sociedad. David Edward Clark, llegado a Vietnam a combatir con las primeras tropas norteamericanas en 1965, declaró a Ate Hoeska, reportero de la BBC, que no hubo un día que no pensara en el país asiático, las secuelas de su participación lo orillaron al alcohol y a padecer alucinaciones. Finalmente, en 2007 decidió abandonar su casa y mudarse a su verdadero hogar: Vietnam.[1]

Aun cuando varios veteranos lograron mejorar su salud mental regresando al lugar donde hubo condiciones que pusieron en peligro su vida, la gran mayoría se enfrentaron solos a las secuelas mentales. A lo largo de las siguientes páginas se hará una revisión sobre los principales padecimientos mentales tras conflictos bélicos; hasta qué punto las condiciones ambientales y sociales determinan ciertas enfermedades, y de qué forma esto se sigue replicando en las contiendas bélicas actuales.


Los ¿orígenes? de un conflicto después del conflicto

Los estudios clínicos sobre los padecimientos de veteranos de guerra sufrieron un boom exponencial a partir de las acciones bélicas en Vietnam. La principal pregunta que se hicieron los especialistas fue cuáles eran las causas de las secuelas mentales. Esta respuesta fisiológica se genera a partir de la exposición a un evento traumático que pudo comprometer la vida de los pacientes. Se diagnostica a partir de la persistencia de síntomas durante un mes; estos se caracterizan por una alteración del estado cognitivo o del estado de ánimo, pérdida de interés en actividades que antes generaban placer, hiperalerta, temor, insomnio, irritabilidad, falta de concentración, entre otros.[2] En un inicio se creyó que el desarrollo de padecimientos mentales estaba mediado por contusiones cerebrales o cuestiones ambientales, como la exposición a químicos dañinos; sin embargo, conforme se fueron realizando estudios al respecto, descubrieron que había más factores que influían en la salud de los combatientes.

El primer estudio fue realizado por JJ Card, quien descubrió que los veteranos de Vietnam eran más susceptibles a desarrollar esa reacción fisiológica que los de otros conflictos norteamericanos. De la misma manera, otro estudio realizado por Kulka, demostró que había predisposiciones dentro de las tropas para padecer TEPT, como abuso de drogas y alcohol, problemas afectivos, déficit de atención y problemas con las figuras de autoridad.[3] Este trabajo, titulado Estudio Nacional de Readaptación de Veteranos de Vietnam, contó con la participación de 3016 veteranos de la mayoría de los estados del país norteamericano. El estudio arrojó más detalles reveladores acerca de las causas de los padecimientos mentales de los militares.

Se descubrió también que había ciertos sesgos de clase y raciales, ya que el 83% de los militares de origen hispano experimentaron el TEPT, siendo la minoría más afectada, frente a un 58% de los afroamericanos y el [57%] de los nativos americanos.[4] Igualmente, los investigadores hallaron que, aunado al TEPT, los soldados más expuestos al combate tenían mayor probabilidad de sumar padecimientos, como alcoholismo y drogadicción, contrario a los que no estuvieron directamente en el campo de batalla, quienes sólo desarrollaron depresión. Es decir, los estudios sobre las secuelas de la Guerra de Vietnam terminaron con la idea de que los trastornos eran provocados por causas clínicas, y pusieron sobre la mesa el debate del papel de predisposiciones que escapaban al ojo de la medicina. La discusión cobró fuerza a 15 años de concluido el tema de Vietnam, es decir, durante la Guerra del Golfo.



Una nueva enfermedad en un nuevo campo de batalla

Las secuelas mentales de los conflictos bélicos volvieron a salir a la luz a raíz de la Guerra del Golfo (1990-1991). En la breve pero compleja guerra, los Estados Unidos volvieron a ser protagonistas junto a aliados como Inglaterra, Francia y Canadá. Al regreso, la gran mayoría de los combatientes presentaron secuelas similares a las de Vietnam, pero agravadas. Los primeros estudios evidenciaron un aumento en la hipervigilancia y síntomas relacionados con el mal funcionamiento del sistema nervioso autónomo, aun sin precondiciones. A la lista de dolencias se sumaron la fatiga, el dolor generalizado, alteraciones cognitivas, erupciones cutáneas y problemas gastrointestinales, que distaban de relacionarse con el TEPT.[5] Esta rareza de la conjunción de síntomas, que no parecían tener una relación aparente, fue denominada Síndrome de la Guerra del Golfo (SGG).

En un inicio, los especialistas consideraron que era causada por las concusiones generadas por el estallido de las bombas y la exposición a elementos tóxicos de los que se componían las armas químicas utilizadas en combate. Sin embargo, desde temprano se tuvieron que hacer diferencias entre los padecimientos relacionados con la salud mental. Esta pauta la marcó un estudio de la Universidad de Georgetown, que logró aislar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) del resto de los padecimientos del SGG. Los militares que padecían el SGG mostraron una menor actividad en la región cerebral encargada de procesar el dolor, ubicada en el tronco encefálico. En contraste, los que padecían SFC no presentaron alteraciones en esta área, pero sí en la que se ocupa de la vigilancia y atención.[6]

Aun cuando las causas de los trastornos mentales en veteranos de guerra han quedado definidas a partir de una heterogeneidad de factores, se logró demostrar la importancia de este tipo de padecimientos y su conformación a partir de elementos que rebasan a la ciencia médica. Si bien Vietnam y la Guerra del Golfo fueron escenarios importantes para el estudio de la salud mental de los combatientes, será pertinente analizar qué tanto se han modificado a luz de los conflictos bélicos actuales.

Como última nota referente al tema, cabe resaltar que los testimonios de los veteranos y participantes en guerras son una fuente importante para conocer aquellos factores que afectan a la salud mental de los combatientes. Ejemplos sobran, pero se podría destacar el libro Los muchachos de zinc: Voces soviéticas de la guerra de Afganistán de Svetlana Aleksiévich, donde la periodista rescata un collage de testimonios de participantes de la Guerra soviética de Afganistán, así como de sus allegados; la autobiografía de Chris Kyle, El francotirador. Memorias del seal más letal de la historia, muestra un relato del desarrollo de un soldado en un campo de batalla conocido, Irak, pero en otro contexto; por último, el periodista Sebastian Junger documentó en Guerra la vida de los combatientes norteamericanos en Afganistán. Sin embargo, aún habrá que esperar los estudios relativos a los nuevos conflictos y, a lo mejor, de nuevas enfermedades.


Bibliografía

Alarcón, Renato. “Trastorno por estrés postraumático: estudios en veteranos de guerra norteamericanos y su relevancia para América Latina”. Revista chilena de neuro-psiquiatría 40, n. 2, p. 35-47 (noviembre del 2002). https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-92272002000600004&lng=es&nrm=iso. (Consultado el 15 enero 2021)

Hoeska, Ate, “Los veteranos estadounidenses que se fueron a vivir a Vietnam para curar las heridas de la guerra”, BBC News (2016), https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160524_vietnam_soldados_eeuu_regreso_men, (consultado el 20 de enero del 2021).

Kasper Dennis, et. al., Harrison. Principios de Medicina Interna, (México: McGrawHill, 2016),https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1717&sectionid=114944076#1137949276

Lozano Teruel, José Antonio, “El misterioso síndrome de la Guerra del Golfo” La Verdad (2016), https://cienciaysalud.laverdad.es/la-medicina/diversos/el-misterioso-sindrome-guerra-golfo-article.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F, (consultado el 24 de febrero del 2021).


[1] Ate Hoeska, “Los veteranos estadounidenses que se fueron a vivir a Vietnam para curar las heridas de la guerra”, BBC News (2016), https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/05/160524_vietnam_soldados_eeuu_regreso_men, (consultado el 20 de enero del 2021). [2] Dennis Kasper, et. al., Harrison. Principios de Medicina Interna, (México: McGrawHill, 2016), https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1717&sectionid=114944076#1137949276 [3]Op. cit. [4] Idem. [5] José Antonio Lozano Teruel, “El misterioso síndrome de la Guerra del Golfo” La Verdad (2016), https://cienciaysalud.laverdad.es/la-medicina/diversos/el-misterioso-sindrome-guerra-golfo-article.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F, (consultado el 24 de febrero del 2021). [6] Idem

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