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Mordisqueo al corazón


Es miércoles, justo hoy me toca la cita con la ginecóloga, para saber la salud de mi bebe, como cada mes. Desde temprano me he despertado; me he decidido vestirme algo ligero, como lo es este vestido azul claro. Respecto al desayuno, prefiero picar un poco de fruta: al estar cortando, me invade sus olores frutales, qué como resultado, me llevo un pedazo de la fresa y así con cada nueva fruta. Al terminar, solo las vierto en un plato, para poderles echar un poco de miel, para después, poder comer mi fruta acompañada de un jugo de naranja.

Luego de desayunar me he puesto a ordenar mi casa; es una pequeña vivienda la cual hemos adquirido gracias a nuestro arduo trabajo. Es hogareña, la cual distintos tonos e intensidades son la que la adornan. A pesar de ser algo reducida es perfecta para esta pequeña familia de tres; conformada por mi esposo, el cual ya llevamos más de cinco años de casados, donde no hemos podido quedar embarazados… hasta hora. La segunda personita aun no llega con nosotros, es la pequeña criatura que aún tengo en el vientre, la cual vere hoy en el doctor, y que podremos conocer dentro de un mes. Y la última persona claro esta soy yo.

Con la casa ya limpia, me estoy dirigiendo al consultorio. Ya dentro me está recibiendo la secretaria; es un despacho medianamente espacioso, al entrar lo primero que me invade es el aroma muy penetrante del alcohol el cual caracteriza a cualquier consultorio médico, al igual las blancas paredes. Un consultorio normal, pero el personal es excelente: siempre están al pendiente de uno y todo gracias a la jefa que ha sabido contratar a ejemplares empleados. Por jefa me refiero a la ginecóloga que me atiende, y la cual es una amiga cercana.

Después de llenar un formulario ya muy conocido por mí, me dispongo a esperar hasta que mi nombre sea llamado por la ayudante de la doctora. Estoy revisando la lista de los productos que necesito, los cuales hare las compras luego de la consulta, me entretuve en mis pensamientos que se me paso el tiempo, a lo cual la enfermera ya me había llamado unas cuantas veces. Lo único que atino a decir es un perdón dirigido hacia ella.

Ya dentro con la ginecóloga, me da un poco de miedo saber el cómo está mi bebe, ya que he estado teniendo un dolor, no es nada grabe, pero me preocupa. Por ende, se lo estoy comentando a la doctora, a lo cual solo está diciendo que es normal en el embarazo, pero si aumenta que valla aun doctor de inmediato ya que puede ser peligroso. Dicho eso me pongo un poco paranoica, no quiero perder a mi retoño porque nos ha costado muchísimo y este embarazo lo consideramos un milagro, un milagro maravilloso.

Saliendo de la consulta me entusiasma saber que mi bebe está bien, que esta saludable y que pronto ya lo tendré en mis brazos. Con esta maravillosa noticia decido ir al mercado para hacer las compras que hacen falta en la casa y de paso poder aprovechar y complacer un antojo que tengo desde la noche.

Así con las compras en mano me dirijo a mi auto para dejarlas y poderme dirigir al parque que está cerca de nuestra casa, y poder ir a la nevería que está ahí a la vuelta. Ya estoy en el parque y decido caminar un rato antes de ir por el helado, hay una pequeña brisa muy agradable; me hace recordar a mi época de juventud, donde soñaba con mi futuro, futuro que estoy viviendo y dentro de un mes tendré a la personita que siempre he que querido y con la persona indicada. Esto me hace sentir tan bien, amo este presente, y el mañana que estoy viviendo día a día.

Ya estoy en camino a la nevería y esta algo concurrida la calle, lo que hace que espere a que alguien me dé el pase o que no venga ningún auto, a lo cual acudo a la segunda opción. Me fijo a ambos lados de la calle para revisar que no viene ningún auto, y cuando lo compruebo estoy caminando hacia el otro lado de la calle hacia mi destino, pero no me he percatado de que un carro impala del 67 está viniendo a toda velocidad, cuando me doy cuenta de ello es demasiado tarde…

Lo estoy viendo que viene a toda velocidad; no sé qué hacer… me quedo paralizada, lo veo tan lejos pero tan cerca, de un momento a otro la luz, la luz se va apagando, se va desvaneciendo. Escucho unos gritos desesperados y horrorizados que a su vez se van perdiendo en la lejanía. Como llego el carro de la misma forma he perdido la conciencia. Pero ¿Qué está pasando? ¿Por qué de la nada me dio tanto sueño? Esas y más preguntas se están formulando en mi cabeza antes de caer inconsciente.

Estoy teniendo un sueño donde estoy con mi familia, mi esposo y mi hija. Estamos en un tipo de bosque, creo que ya he estado aquí… Ahora lo recuerdo; era unos de los terrenos de mi tío, siempre en cada una de las vacaciones venia y acampaba aquí, para poder disfrutar de la naturaleza a todo su esplendor. Este lugar me da tanta melancolía y nostalgia, y pensar que estoy aquí con las personas más importantes para mí, me da tanto sentimiento. Pero me he percatado de algo, ya llevo intentando acercarme hacia ellos, pero no avanzo, estoy corriendo hacia ellos, pero por más rápido que corra no los alcanzo, al contrario, siento que me voy alejando con un nuevo paso.

Me detengo en seco al ver un impala del 67; es un carro que al parecer es de lujo, es de un color negro y la pintura está muy bien cuidada, sé que ya lo he visto en algún lado, pero mi memoria no es de gran ayuda. Se está acercando a gran velocidad hacia mi hija, estoy gritando para que corra de ahí pero no me escucha, cada vez está más y más cerca de ella. Por alguna razón la imagen de ella y el auto se va haciendo borrosa de apoco, todo esto ya lo he vivido, de diferente forma, pero yo sé que esto ya lo he vivido, al igual la misma sensación al ver el carro, al perder la vista y ese inmenso sueño o lo que sea, pero todo eso ya no es un sueño sé que no es así.

Me estoy despertando y parece que estoy en el hospital; el olor penetrante a alcohol, las paredes blancas, esa luz, la habitación, y al ver todos esos aparatos lo confirmo estoy en el hospital. Pero ¿Por qué? ¿acaso mi hija va a nacer prematura?

Intento hablar, pero algo me lo impide, dirijo mi mirada hacia mi boca y me altero al ver un tuvo que está muy en lo profundo de mi garganta; me pongo más ansiosa al ver varios cables que están conectados a varias máquinas y que al parecer me están monitoreando. Estoy notando algo inusual en mi pansa, la veo un poco más pequeña, pero se siente raro como si estuviera vacía; aunque no lo creo que, ya que he leído que así no se siente, pero y si es así mi hija nació un mes antes, ya la voy a tener en mis brazos; ya podré ver el color de sus ojitos, su carita, sus manitas, sus piecitos. No lo puedo creer ya voy a conocer a la personita que estuve cuidando todos estos ocho meses, solo de pensar me invade una felicidad inmensa, me siento tan… eufórica.

Pero algo se siente raro, no sé qué es, pero no se siente bien. No me percato de que alguien ha entrado a la habitación. Es el doctor, al verme noto algo de ¿tristeza? ¿a qué se debe? Al parecer él notó mi confusa mirada a lo cual solo me empieza a explicar por qué estoy en el hospital. Tuve un accidente, me atropellaron al momento de pasar la calle. En ese momento recuerdo mi sueño y esa sensación del final, y tuve razón no fue un sueño ya lo había vivido. Pero recuerdo lo que le pasó a mi hija en aquel lugar y me desespero al no poder hablar y poderle preguntar sobre mi bebe.

El doctor sigue hablando de lo grave que fue el accidente, que el conductor estaba bajo el efecto de alguna droga, también me está diciendo que me han realizado dos operaciones y una de ella fue muy delicada ya que era para sacarme al cadáver de mi bebe porque no soportó el golpe y falleció.

Ante tal notica mi cuerpo se quedó helado, estoy empezando a sudar frio, me cuesta mucho poder respirar bien, siento un fuerte dolor en el pecho que se expande a mí estómago. Mi respiración se vuelve más pesada con cada bocanada de aire, mis ojos de apoco se van llenando de finas gotas de agua que amenazan con ser derramadas… mi llanto es incontrolable, se me está dificultando mucho poder respirar incluso estando entubada, la presión en mi pecho es horrible, siento unas inmensas ganas de que todo esto sea solo una espantosa pesadilla.

Por el desespero intento levantarme, por ende, me intento quitar todo el cablerío, todos los tubos y la intravenosa, pero antes de poder continuar con mi acción han llegado algunas enfermeras para intentar controlarme; la verdad no las escucho solo son ruidos, pero no entiendo ninguna de sus palabras y la verdad ni me interesa lo que dicen, solo quiero salir de aquí y confirmar que todo esto es solo una atroz pesadilla la cual se siente como un asqueroso mordisqueo al corazón.

No me percato que me han inyectado un tranquilizante, me está dando demasiado sueño aun así no dejo de luchar para confirmar la verdad, todo se va perdiendo en la oscuridad; la luz va cesando, el sonido va descendiendo. Todo se ha vuelto negro y tranquilo, pero no se ha calmado para nada mi pensar. Aun estando inconsciente no dejo de sentir ese desagradable pesar en mi pecho. Así como mi visión se está perdiendo y se va adentrando en la oscuridad, de la misma forma mi alma y todo mi ser se va oscureciendo.

Mi vida ya no será igual, acabo de perder a lo que más amaba en todo este mundo. Cómo… ¿Cómo podré continuar mi vida? Maldigo con toda mi alma a ese desgraciado por a verme arrebatado injustamente a mi hija que aun ni siquiera había nacido, aun ni conocía mi cara ni yo la de ella. Prefiero con todo mi ser haber sido yo la que haya muerto pero que mi bebe hubiera estado bien, y que mi esposo se hubiera hecho cargo de ella.

Prefiero que sea una niña sin mamá, a ser yo una madre sin su hija…


Sobre la autora

Frias Zambrano J. A. también conocida como Alex, actualmente tengo 16 años de edad, soy de México, Cuauhtémoc, estoy transcursando la prepa. Algo que me caracteriza mucho es mi inmensa curiosidad, mi nivel de explorar la naturaleza y poder entenderla, mi poco miedo hacia ella y hacia los peligros que en si representa.

Una de mis debilidades es ver maltrato animal, otra de mis características es que soy de carácter fuerte, mis emociones son muy intensas y transparentes, se me complica controlar las que no me permito sentir, al igual que puedo llegar a ser de carácter muy tranquilo, siempre y cuando no se me provoque.

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